bilbao. Zapatero sí sabe qué busca el PNV, pero el PNV no sabe qué piensa Zapatero. El partido vasco confía en que la semana próxima entren en harina, cuando el fin de las vacaciones saque del ralentí a la actividad política. Salvo dos conversaciones informales, una de Iñigo Urkullu y otra del lehendakari -bastante más extensa que la del presidente del EBB-, no ha habido más contacto con Zapatero. Eso aseguran las fuentes del PNV consultadas. En el encuentro del martes entre José Blanco y Josu Erkoreka en Madrid sólo se trataron cuestiones técnicas sobre la presencia de los nacionalistas en los órganos de dirección del Congreso y el Senado.
La muestra sólo es un botón, pero esa cita ha dejado claro que el PNV no regalará nada a los socialistas. El que algo quiere, algo le cuesta. ¿Que Bono debe ser presidente del Congreso? Entonces el PNV deberá tener presencia en las Mesas del Congreso y el Senado. El PNV trasladará ese mismo esquema al siguiente escalón de las conversaciones: la investidura de Zapatero. A lo largo de las ocho legislaturas anteriores, los jeltzales sólo han apoyado una vez la investidura del presidente español. En 1996. Arzalluz presidía el EBB, Ardanza era el lehendakari y Aznar, el candidato del PP. Importantes acuerdos sobre el Cupo y el compromiso de Rajoy de elaborar un calendario con las transferencias pendientes fueron varios de los precios a pagar.
con alonso y jáuregui El PNV sólo volverá a reeditar ese hecho excepcional si el presidente se compromete a abrir un diálogo sincero y a buscar una solución al conflicto político vasco. Y, subrayan las fuentes consultadas, si se articulan los mecanismos para que lo acordado se cumpla de pe a pa. Las relaciones entre los distintos Gobiernos de España y el PNV son un completo catálogo de incumplimientos, se quejan desde Sabin Etxea. José Antonio Alonso, próximo portavoz del Grupo socialista y persona de máxima confianza del presidente, y Ramón Jáuregui serán los encargados de negociar la investidura.
José Blanco dijo hace unos días que nadie pondrá límites ni condiciones al diálogo. El EBB comenzará a trazar líneas maestras en su reunión del lunes. No hay, aseguran, ninguna idea preconcebida. "Lo primero es saber qué piensa Zapatero. Después, sentarse y hablar. Nosotros buscamos un buen acuerdo que solucione el conflicto político. Cómo se puede lograr es una incógnita. Desde luego, con mucha voluntad y mucho trabajo".
A priori, los encargados de guiar el proceso de conversaciones con mayúsculas deberían ser dirigentes con alta responsabilidad en el PNV. Del Euzkadi Buru Batzar. Los jeltzales tampoco tienen muy claro a quién o quiénes tendrán enfrente. Dudan de que el propio Zapatero se siente con Urkullu. Al menos en público. Los socialistas vascos también podrían tener un papel destacado en esta negociación, con Ares de fontanero y con López para las citas más formales.
Zapatero sí estará, seguramente, cuando tenga que hablar de la misma alta política con el lehendakari, quien hasta ahora comparte diagnóstico y posición con el presidente de su partido. Ambos han diseñado la estrategia de estos meses claves; defienden a capa y espada la necesidad de un diálogo que contribuya a resolver el conflicto político que lastra al país desde hace muchas décadas. La oferta de pacto, recuerdan desde el PNV, continúa vigente.
'españa diversa' La formación abertzale espera el movimiento de Zapatero. Le emplazó antes de la campaña electoral, en la propia campaña y después del triunfo del 9-M. Quiere saber si el presidente está dispuesto al diálogo y al pacto.
En otra cucharada más de calculada ambigüedad, el presidente en funciones volvió a hablar ayer, someramente, eso sí, de la España diversa (plurinacional decía entonces), de un proyecto común en el que todos los ciudadanos se sientan a gusto. Y, como en el Un, dos, tres, hasta ahí pudo o quiso leer. Un mensaje que lo mismo invita a pensar que el Gobierno de España puede abordar el encaje de las nacionalidades en un proyecto para el siglo XXI o todo lo contrario. "Los socialistas seguirán forjando la convivencia de la España diversa, de un proyecto de país unido, de un proyecto común en el que la inmensa mayoría de los ciudadanos más alla de sus identidades se sienta a gusto y respetada". "Os aseguro que va a ser una etapa mejor que la que hemos vivido en los últimos cuatro años. Lo mejor está por venir y está cerca", enfatizó Zapatero en la primera reunión del Grupo Socialista del Parlamento.
Zapatero incluso citó la posibilidad de efectuar reformas en las Cámaras para adecuarlas al momento histórico. Algo similar le reclaman con el Estatuto, que data de hace 29 años y está incumplido. |