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Mendizabal y Laskurain fueron objeto de numerosas pancartas. |
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De fiesta con Titín
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Más de Medio millar de aficionados riojanos pusieron la nota de color en las gradas del Ogueta
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Raúl Martínez
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gasteiz. Como un after hour sin hora de cierre. Así es el rebote del Ogueta gasteiztarra en cualquier final de la Liga de Empresas. Cuatro y Medio, Parejas o Manomanista, cualquiera de las tres opciones es buena para alargar hasta el infinito la juerga del sábado noche. Ni siquiera el cambio horario hizo bajar los brazos a los más de 500 pelotazales venidos de todos los puntos de la geografía riojano. Calahorra, San Asensio, Sajazarra, Rincón de Soto y, por supuesto, Tricio, tuvieron representación en el recinto gasteiztarra con sus correspondientes banderas. Hasta una veintena de sábanas con los colores de La Rioja ondearon orgullosas, algunas teñidas de negro con el nombre del caracolero.
Junto a la hinchada más visceral, pero ocupando un gran número de butacas de cancha, el listado VIP iba tachando nombre a una velocidad de vértigo. Los pelotaris Asier Olaizola, Olaizola I y Aratz Mendizabal estuvieron arropados por otros colegas como Asier Berasaluze, Iñigo Leiza o Ekaitz Saralegi. Julian Retegi, Carlos Lasa, Juan María Atutxa, José María Arrate, Gonzalo Antón, Josean Querejeta, Pedro Sanz y los alcaldes de Tricio, Goizueta, Soraluze y Hernani participaron de una extensa lista de personalidades.
Las tradicionales pancartas de apoyo a los finalistas colgaron de la balconada del coliseo de Mendizorrotza. Cinco por cada dueto. Empate técnico. Sin embargo, los cánticos alentaron en su mayoría a los dos zagueros novatos. Oier Mendizabal y Aritz Laskurain pueden estar orgullosos. El aliento de los suyos dibujó una estampa sonora difícil de igualar. A esa imagen se unieron las diferentes peñas que siguen al delantero de Tricio allá donde vaya. Desde el gallinero del Ogueta, decenas de aficionados se colgaban de las barandillas jugándose el tipo . Desde Sajazarra, junto al rió Tirón, llegó David que desesperaba mientras el choque ofrecía los últimos coletazos. "Somos un grupo de pelotazales que viajamos con Titín hasta donde haga falta". Aitor Azkarate, de Mallabia, lleva el juego de la pelota en la sangre y va con Laskurain "a muerte". 21-17. Todo el pescado está vendido. Suena un móvil. Es el de Aitor. Richard le reclama. "Ahora mismo estoy de fiesta con Titín, en la final del Parejas, en Gasteiz". >R. Martínez |
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