La principal institución británica, la monarquía, ha iniciado de la mano del príncipe heredero una campaña para salvar una de las mayores tradiciones de las islas, los pubs. Carlos de Inglaterra ha solicitado al Gobierno medidas que palíen la decadencia de estos establecimientos en las zonas rurales... SI ha existido, a lo largo de la historia británica, desde Cromwell, alguna institución, ente, costumbre o similar capaz de competir en cuanto a la fidelidad de los ingleses con la monarquía, ésta es el pub, cuyo continente y contenido, además, ha evolucionado en grado similar a la corona durante los últimos siglos: los pequeños retoques externos no han tocado la esencia. Hasta en la hora de la decadencia, que se supone a cualquier dinastía, la corona y las pintas coinciden. Tanto es así que el príncipe Carlos de Inglaterra, primero en la línea de sucesión de Isabel II y de momento heredero de la Corona, acaba de salir en defensa de esa otra gran tradición de Gran Bretaña, el pub rural, para pedir ayuda al Gobierno de cara a salvar a cientos de locales de pueblos pequeños.