bilbao. Sin sorpresas. José Bono preside desde ayer la Mesa del Congreso y PNV -por tercera vez en democracia- y CiU cuentan con presencia en ella, sin haber dado su voto a Bono. Ahora, el PSOE pondrá todo su esfuerzo en lograr para José Luis Rodríguez Zapatero los apoyos suficientes para conseguir su designación como presidente del Gobierno español, a poder ser en primera votación y con mayoría absoluta. Tiene de plazo hasta el día 8, fecha en la que la Mesa de la Cámara Baja prevé que se inicie la investidura. Si lo consigue, Zapatero será nombrado el día 9. Si no, deberá esperar a la segunda votación, que se produciría el viernes 11, según las previsiones.
Blanco volverá a encabezar las negociaciones para ello, ya que el nuevo portavoz del PSOE en el Congreso, José Antonio Alonso, deberá desplazarse a Bucarest para participar en la cumbre de la OTAN como ministro de Defensa en funciones que es. El compañero de Blanco en esta tarea será el socialista vasco Ramón Jáuregui, secretario general del grupo parlamentario del PSOE. Ambos iniciarán a las diez de la mañana de hoy la ronda de contactos con el resto de formaciones políticas. La primera en cumplimentar ese trámite será Uxue Barkos, de NaBai, a la que seguirán Francisco Jorquera, del BNG (11.00 horas), y Ana María Oramas, de Coalición Canaria. Por la tarde, se reunirán con el diputado de e IU Gaspar Llamazares y con Rosa Díez, de UPD. Los encuentros proseguirán el jueves y el viernes con sendas entrevistas con ERC, PP, CiU y PNV.
más empeño Como han venido haciendo en las últimas semanas, los jeltzales trasladarán a los socialistas la necesidad de un compromiso de implicación firme en el logro de un acuerdo político por parte de Zapatero. Ésa es la condición, la única, que pondrá el PNV para que el candidato del PSOE pueda contar con su respaldo. Y éste no está vinculado a su presencia en la Mesa del Congreso, que ayer posibilitaron los diputados socialistas. El portavoz de los nacionalistas vascos en el Congreso, Josu Erkoreka, lo dejó claro ayer al indicar que no existe ninguna contraprestación a la decisión de los socialistas de cederles representación en el órgano de dirección de la Cámara Baja. Erkoreka agregó que es prematuro hablar de pactos. "De eso no hemos hablado todavía. Tenemos tiempo por delante para explorar la posibilidad de un entendimiento y acuerdo político que pueda justificar nuestro apoyo a la investidura", precisó.
Blanco y Jáuregui deberán poner toda la carne en el asador de cara a recabar apoyos para la investidura de Zapatero y también de cara a tener más éxito que con Bono, que es el primer presidente del Congreso elegido en segunda votación y el que menor número de votos ha recabado en la historia de la democracia. De hecho, puede no haber contado con el respaldo de algunos compañeros de partido, ya que en la primera votación recibió 168 apoyos -uno menos que el número de escaños del PSOE- y en la segunda, 170, contando con dos de los otros tantos diputados de Coalición Canaria.
Quizá en un intento de dar una imagen más conciliadora, Bono moduló ayer su discurso, reclamando a los diputados que tomen ejemplo de la sociedad española, "con sus múltiples identidades", llamándoles a imitarla en lo que tiene de "tolerante, respetuosa y de educada". Un canto a la pluralidad que ha propugnado el PSOE en estos últimos días y que ha pretendido reflejar en la constitución de la Mesa del Congreso. Eso sí, sin renunciar a su esencia, porque destacó que asume el cargo con el respeto que le merece la soberanía nacional, "cuyo titular es el pueblo español". Además, tuvo una mención especial para Alfonso Guerra, quien el día antes aseguró que Bono no sería su candidato y a quien reconoció el mérito de ser diputado desde 1977. |