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El entonces presidente de EE.UU., Lyndon B. Johnson, entrega la pluma a Martin Luther King tras firmar el histórico acuerdo de derechos civiles conocido como 'Civil Rights Bill' en la Sala Este de la Casa Blanca el 2 de julio de 1964, cuatro años antes del asesinato del líder negro. |
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| Doinu txikian |  | Proa
 Kepa Junkera |  |  |
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Cuarenta años tras Luther King
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Mañana se cumplen cuatro décadas del asesinato, en el Hotel Lorraine de Memphis, del histórico líder de la lucha por los derechos civiles de los negros en EE.UU., al tiempo que por primer vez un negro, Barack Obama, tiene opciones de ser presidente. No obstante, la discriminación no ha desaparecido aún.
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J. A. Bañales
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Estados Unidos conmemora esta semana el 40 aniversario del asesinato de Martin Luther King, el adalid de los derechos civiles que soñó un futuro en el que las personas serían juzgadas por su carácter y no por el color de su piel. "La esperanza y los sueños de King no se han realizado plenamente, pero estamos mucho más cerca", recuerda Michael Mugg, un ministro de la iglesia Faith Overcomes, de Fayetteville (Carolina del Norte), quien tenía 9 años cuando King murió tiroteado en Memphis. "Las generaciones más jóvenes se han ido librando de prejuicios, aprenden que somos todos humanos, iguales, con la misma sangre roja, todos hijos de Dios", añade.
En la tarde del 4 de abril de 1968, King, de 39 años de edad, salió a tomar un poco de aire en un balcón del Hotel Lorraine, el único de Memphis que aceptaba negros. El predicador había ido a esa ciudad de Tennessee para apoyar una protesta de trabajadores de la limpieza. King ya había pasado la cima de su carrera y el movimiento de protesta pacífica se enfrentaba a la impaciencia de grupos más jóvenes que proclamaban el Black Power y bordeaban el recurso a la violencia.
"Dios ha permitido que llegara a la cima de la montaña y desde allí he visto la tierra prometida", dijo la noche anterior a su muerte King ante los fieles congregados en Mason Temple. "Y es posible que no vaya a la tierra prometida con ustedes". "Estoy feliz esta noche. Nada me preocupa. No temo a hombre alguno. Mis ojos han visto la gloria de la venida del Señor", añadió. Horas después, una bala, disparada desde el otro lado de la calle, le penetró por la mejilla derecha y le alcanzó la columna vertebral. King murió poco más tarde en el Hospital St. Joseph.
ray murió negándolo "Habíamos salido a pasear con mi padre en nuestro Ford 1955", recuerda Mugg. "En la radio se interrumpió la música y dieron la noticia de la muerte del doctor King. Veo la imagen de mi padre, furioso, que maldecía, dolorido, decepcionado". El asesinato en el violento año de protestas que circundaron el mundo provocó disturbios en 125 ciudades de Estados Unidos en los que murieron 46 personas, 2.800 resultaron heridas y más de 26.000 fueron arrestadas. El hombre acusado, juzgado y condenado por el asesinato de King, James Earl Ray, murió en 1998 en prisión tras negar su culpabilidad lo que alimenta aún hoy las teorías de conspiraciones.
Cierto es que los conceptos de desobediencia civil, resistencia y protesta pacífica encarnados por King siguen vigentes en todo el mundo cuando, cuatro décadas después, dos personas de color -Colin Powell y Condoleezza Rice- han estado al frente de las relaciones exteriores de EE.UU., y un político negro, el senador Barack Obama, puede llegar a la Casa Blanca; pero también que el 67% de los negros sienten discriminación cuando buscan empleo, el 65% cuando compran o alquilan vivienda, y el 50% cuando van de compras o a un restaurante.
En las áreas urbanas la mitad de los jóvenes negros no completa los estudios en la escuela secundaria, y seis de cada diez irán a prisión antes de cumplir los 30 años de edad. "Si King estuviese vivo ahora, estaría angustiado y decepcionado", sostiene Charles Steele, presidente de la Conferencia de Dirigentes Cristianos del Sur que otrora presidiera King. "EE.UU. sigue siendo, en gran medida, un país racista. Quizá aún mas, pero es subliminal y encarnado en el sistema". |
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