Los vascos encuentran su pareja ideal justo al lado de casa. Sufren de algo denominado técnicamente homogamia espacial. Pero tranquilos, que no es ninguna patología. Significa que mayoritariamente a la hora de dar el sí quiero eligen a sus vecinos. Es la interpretación en cristiano de los datos del Eustat que señalan que casi ochenta de cada cien matrimonios contraídos en 2006 en la Comunidad Autónoma se celebraron entre residentes del mismo municipio. Los tortolitos que viven en localidades colindantes ascendían al 6,6%.
Y es que, a tenor de los datos, la institución matrimonial es implacable en su cruzada contra el listado de amigos de la cuadrillas porque se ceba entre los que tienen más contacto. El Instituto Vasco de Estadística así lo corrobora ya que en los últimos cinco años, esta cifra ha subido nada menos que quince puntos. "El dato es muy curioso porque no deja de crecer. En 2001, esta endogamia vecinal era del 64%, un poco más en 2002, 65%; en 2003 era del 68,3; el siguiente año ascendió al 70,7%; en 2005 ya representaba el 73% y en 2006 ha dado el estirón hasta el 79%", certifica gráficamente Martín González, coordinador de estadísticas demográficas del Eustat.
Para este técnico demógrafo, las cifras podrían venir avaladas por la famosa teoría de los círculos que explica que es más fácil encontrar pareja en el círculo más cercano, por ejemplo en el barrio, luego en el pueblo, posteriormente en la misma ciudad y así sucesivamente ya que la curva se va ampliando.
Las causas de esta tendencia a matrimonios entre personas de una misma zona son inciertas. "Nosotros nos dedicamos a publicar información global pero no hacemos análisis pormenorizados ni investigaciones de caso", explica González, quien, no obstante, señala que esta endogamia vecinal no se debe a que haya muchas parejas de hecho, domiciliadas en la misma residencia, que luego deciden casarse. "Fundamentalmente porque no hay tantas como para hacer subir la estadística hasta ese extremo". A su juicio, la explicación más bien residiría en la tendencia natural de la población "a encontrar su media naranja en el entorno más cercano a pesar de la globalización y de la expansión de los medios de transporte".
Se celebran Menos bodas
Una carrera de fondo a ritmo de talonario
Pero quizá porque celebrar una boda es siempre una carrera de fondo a ritmo de talonario y porque casarse cuesta en torno a los 24.000 euros, según las últimas encuestas, los vascos se prometen cada vez menos amor eterno. El número de matrimonios heterosexuales ha experimentado un descenso del 4,1% en Euskadi, comunidad donde los matrimonios civiles suponen ya el 48,2% del total,
Por la iglesia o por el juzgado, fiesta íntima o multitudinaria, austera o a todo trapo. Con independencia de la forma, una cosa está clara: cuando hablamos de bodas es necesario tener una calculadora cerca. Sin embargo, a lo largo del ejercicio de 2006, se celebraron un total de 9.778 bodas de residentes en la Comunidad Autónoma Vasca de diferente sexo, 423 menos que el año anterior. Además, se contabilizaron 169 matrimonios entre personas del mismo sexo, de los que 15 tuvieron lugar en Araba, 83 en Bizkaia, 61 en Gipuzkoa y 10 fuera de la Euskadi. De ellas, 100 fueron bodas entre varones y 69 entre mujeres.
aumentan las bodas civiles
Reticentes a pasar por la vicaría
Aunque todavía es pronto para incluirlo entre las especies en peligro de extinción, el matrimonio ya no tiene en Euskadi la fuerza que tenía hace 50 años. Y es que pasar por la vicaría parece también de capa caída ya que los dígitos reflejan un incremento a lo largo de los últimos años en las bodas civiles, que han pasado de representar el 23,3% del total en 1990 al 48,2%. En este último año, ascendieron a 4.714. Por su parte, los matrimonios católicos fueron 5.058 y se celebraron otros seis de otras confesiones religiosas.
Por territorios históricos, fue en Gipuzkoa donde las bodas civiles tuvieron mayor peso (50,1%), seguido de Araba y Bizkaia (ambas con el 49,4%). La tasa de nupcialidad vasca (4,4 bodas por mil habitantes) también se sitúa por debajo de la del conjunto de países de la Unión Europea y de la española (4,8% en ambos casos).
Licencia para casarse a los treinta
Con licencia para casarse. Parece que hasta los treinta no haya prisa. Porque el Instituto Vasco de Estadística destaca que, paralelamente al aumento de la edad de la maternidad, se ha producido un aumento en la edad de los contrayentes. En 2006, la edad media de los varones solteros que contrajeron matrimonio fue de 32,7 años y de 30,7 la de las solteras. Desde 1986, la edad media de los esposos ha subido 5,3 años y 5,8 en el caso de las esposas. Las bodas también se rigen por épocas: temporada alta y temporada baja; así, la primavera y el verano se convierten en fechas muy solicitadas, pero si optamos por el invierno o por el otoño encontraremos una agenda más vacante en parroquias y ayuntamientos. Julio, con 1.605 bodas, fue el mes preferido por los vascos para contraer matrimonio, seguido de septiembre, con 1.565, y de junio, con 1.357. Una vez casados, los destinos preferidos de las 551 parejas que fijaron su residencia fuera de Euskadi fueron Cantabria y Madrid. Los alaveses se dirigieron preferentemente a Madrid, La Rioja y Castilla y León; los vizcainos a Cantabria y Madrid; y los guipuzcoanos a Navarra y al extranjero. >C. Lago |