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Los auriculares sustraídos, al fondo de la imagen, pertenecen a la obra 'Caption' de la exposición 'Art in the USA' de Tom Sachs. Foto: E. Barahona-Ede |
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Detienen a un joven italiano por robar parte de una obra del Guggenheim
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La reacción de la auxiliar de sala y el sistema de seguridad echaron por tierra el primer hurto en los diez años del museo.
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S. Atutxa
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BiLBAO. No fue un simulacro de robo. El miércoles, los sistemas de seguridad del Museo Guggenheim se activaron por primera vez en sus diez años de historia para localizar a la persona que había sustraído una pieza de una obra de arte. Saltaron las alarmas, las puertas se cerraron automáticamente, se dejaron de vender entradas... todo para captar a quien se había atrevido a coger lo que no era suyo. Nadie podía ni entrar ni salir del museo al quedar cerrado a cal y canto ante el asombro de quienes habían decidido acercarse a ver las exposiciones.
¿Qué ocurre? El relato podría ser el comienzo de una película, pero no lo es. En realidad es el suceso que transcurrió el miércoles sobre la una y media de la tarde en el museo bilbaino y que puso en alerta a todo el equipo de seguridad de la pinacoteca vasca.
Una llamada procedente de seguridad del Guggenheim avisaba a la Ertzaintza de que se había producido un robo. Una patrulla de la policía vasca se personaba en el museo y tras hablar con el personal de seguridad procedía a la detención de A.M., de 24 años acusado de un delito de robo.
El gamberro, de nacionalidad italiana, fue detenido el miércoles acusado de robar unos auriculares que forman parte de la exposición Art in the Usa, de la obra Caption de Tom Sachs.
"Es la primera vez que han intentado sustraer una obra de arte, pero en diez años hemos tenido otros episodios en los que hemos localizado a personas que han cogido catálogos y libros que están expuestos en la librería", explicó Fernando Ordorika, responsable de seguridad del Guggenheim Bilbao. Periódicamente, el museo bilbaino realiza simulacros de robos para estar preparados por si se produce de verdad, relata Ordorika. "En este caso fue rápido y en cuestión de minutos el joven fue localizado. Una vez que la auxiliar de sala se percató de que faltaban los auriculares, la revisión de imágenes fue inmediata y junto a ello el cierre de puertas. Se dejaron de vender entradas", comentó el responsable de seguridad del museo.
Poca gente y tranquilidad En la calle el cielo amenazaba lluvia. En el interior, entre las paredes de titanio, tranquilidad. Una mañana con poca gente, relataban ayer desde la pinacoteca. El momento ideal para ver las exposiciones sin excesivos ruidos. Pero entre los visitantes del museo no todos tenían como única intención contemplar las obras de arte.
El protagonista de este relato no se conformaba con ello. Quería más. Quería acercarse a la obra. Tanto que no pudo resistirse y se atrevió a cogerla y guardarla en su bolsa. El joven nada tiene que ver con el millonario elegante y apuesto Thomas Crown, el ladrón de guante blanco que robaba un Monet en el Museo de Nueva York en el filme El secreto de Thomas Crown. Él sí lo consiguió.
El joven que intentó llevarse los auriculares del Guggenheim, no. ¿Inexperto? ¿O más bien un excelente y minucioso sistema de seguridad? "Cada año dedicamos una partida presupuestaria para invertir en la mejora de los sistemas de seguridad", comenta.
En este caso, el osado joven se acercó hasta el Guggenheim acompañado de un amigo y, en vez de guantes blancos como el personaje de Thomas Crown, se le ocurrió llevar una mochila en la que esconder los auriculares. ¿Una gamberrada? Posiblemente. Lo cierto es que no pudo salirse con la suya y fue localizado por los guardas de seguridad.
"Lo que buscáis es esto" Una vez que se dio con él no hubo ningún problema, señaló el responsable de seguridad. Los guardias de seguridad le preguntaron: "¿Nos puede mostrar lo que lleva en la bolsa?". El joven no opuso resistencia y, sin ponerse nervioso, abrió la bolsa y añadió: "Creo que lo que buscáis es esto". Respuesta afirmativa. En el interior de la bolsa se encontraban los auriculares.
Una vez que se personó la patrulla de la Ertzaintza el joven fue detenido, y la pieza recuperada y devuelta a los responsables del museo.
¿Para qué querría el joven los auriculares? Difícil será conocer la respuesta. Fuera como fuera, el responsable de seguridad del Guggenheim, Fernando Ordorika, saca el lado positivo de la experiencia tras lo ocurrido el miércoles. "Sucesos así, aunque no son agradables porque preferiríamos que no se produjeran, nos sirven para estar alerta y trabajar en mejorar año tras año el sistema de seguridad que protege a cada una de las obras que están expuesta en las salas del museo", comentó. Además, Ordorika quiso valorar y agradecer la labor que realizan día a día las auxiliares de sala. "Están pendientes no sólo de la seguridad de las obras, sino también de velar por el bienestar de las personas que se acercan por el museo", concluyó. |
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