bilbao. Hasta el momento, la posibilidad de que los comercios madrileños tengan antes del próximo verano libertad de horario en los días laborables y festivos autorizados en virtud del anteproyecto de Ley de Modernización del Comercio que ultima el Gobierno regional, está suscitando más críticas que adhesiones. Ayer la Confederación Española de Comercio (CEC) advirtió de que esta medida "fagocitará todo el comercio" de las comunidades autónomas limítrofes, por lo que se trata de un asunto de "debate nacional".
El secretario general de la CEC, Miguel Angel Fraile, consideró además que dar libertad al sector en relación con los horarios de apertura y cierre de sus locales podría propiciar la desaparición de pequeños y medianos comerciantes, con el consiguiente "efecto negativo" sobre el empleo y el "modelo de ciudad", mientras que, en su opinión, tampoco beneficia a los consumidores "ni en precios ni en oferta".
Por este motivo, Fraile apeló al "sentido común" y demandó al Gobierno de Esperanza Aguirre que no adopte una decisión definitiva al respecto sin promover primero un debate y sin valorar las consecuencias de la normativa en otras zonas. Las comunidades limítrofes "no pueden competir con esa política, porque buscan configurar un modelo comercial de proximidad, mientras que el modelo de Madrid es de periferia", explicó el secretario de la CEC, quien, tras destacar que todas las comunidades autónomas tienen regímenes de ordenación en materia de comercio, aseguró que le da "pena" que Madrid sea "la única que rompe la unidad comercial".
Recordó que el Estado español se ha dotado de un sistema de regulación comercial que favorece a todos los formatos y no impide el crecimiento de las grandes superficies, sino que "lo ordena, tanto en el modelo de proximidad como urbano". >agencias |