EL Eustat nos ofrece esta semana una magnifica ocasión de reiterar la buena salud por la que atraviesa la industria vasca y, en consecuencia, el conjunto de la economía, lo que le permite afrontar con garantías de éxito la crisis financiera y seguir creciendo, aunque sea ligeramente. También podríamos hacernos eco de las previsiones del Fondo Monetario Internacional en torno al precio de la vivienda, que puede seguir bajando hasta un 20 por ciento respecto a su precio actual. No obstante, prefiero dejarles una reflexión sobre el proyecto que esta semana se ha hecho público en Estados Unidos y que puede constituir todo un giro copernicano en el actual modelo económico que domina en Europa.
Recordemos que, en astronomía, Copérnico defendió que no se podía entender el movimiento de los objetos celestes con la tesis según la cual la Tierra está en el centro del Universo y el Sol y los demás objetos celestes giran a su alrededor. El astrónomo comprendió que para entender el movimiento de los objetos celestes era necesario cambiar la relación poniendo al Sol en el centro y suponiendo que es la Tierra la que gira a su alrededor.
Pues bien, algo así pretenden Bush y el primer ministro británico Gordon Brown con el proyecto de la mayor reforma económica desde la Gran Depresión de los años 30, cuando nació el supervisor de la bolsa Securities and Exchange Comissión (SEC). Buscando el símil con la astronomía, el sistema financiero mundial, basado en un modelo neoliberal, ha sido considerado desde hace unas décadas como el eje central (la Tierra) sobre el que giraban las economías de los países occidentales (cuerpos celestes) y las instituciones reguladoras (el Sol), como la Reserva Federal (FED). Los bancos tenían y tienen plena autonomía en un marco de libre mercado.
Ahora, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos propondrá que el Congreso otorgue a la FED amplias facultades para asegurar la estabilidad de los mercados financieros, lo que significa conceder autoridad sobre las firmas de Wall Street, pero solo cuando las prácticas de un banco de inversiones amenacen todo el sistema financiero. Dicho en términos astronómicos, el Sol (la FED) vuelve al centro del sistema financiero para garantizar el correcto funcionamiento del resto de cuerpos celestes (mercado de renta variable, industria y, naturalmente, los bancos).
Es una revolución en toda regla. Un proyecto de intervencionismo por el que el poder político pasa a controlar el poder económico. Es un aviso para navegantes. Copérnico tenía razón cuando lanzó su teoría celestial. ¿Ocurrirá lo mismo con Bush y Brown? |