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Saioa Urkiza, Maribel Aranoa, José Tellería e Itziar Gorostiaga. |
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El callejón de las botxerías
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Hermosos ojos de loca
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La sala de exposiciones Photogallery 20 acoge desde ayer una exposición de las fotografías coloreadas de Ouka Leele, una de las 'reinas' de la vieja 'movida' madrileña que mejor han sobrevivido al paso del tiempo
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Jon Mujika
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El viejo pintor José Alfonso Morera,El Hortelano, tuvo un sueño. En los trípicos años ochenta donde se fraguó la movida madrileña hace ahora veinticinco años -quién les ha visto y quién les ve: ahora se codean con el príncipe Alberto de Mónaco en el Baile de la rosa aquellos que quemaban la noche y rompían las cadenas de la convención social...-, el artista imaginó un mapa celeste cubierto por un firmamento de estrellas que sólo titilaban en su efervescente imaginación. Uno de aquellos astros se llamaba Ouka Lele y, tras una ligera variación, la joven Bárbara Allende Gil de Biedma, familia de poetas, adoptó su nombre artístico recolectado de ese cielo ficticio. Desde entonces firmaría sus fotografías en blanco y negro coloreadas con un sobrenombre que ha hecho fortuna: Ouka Leele.
La dama gasta ojos de loca hermosos. Al menos eso se supone viendo los frutos de su mirada y de su inspiración. Las imágenes seleccionadas para la exposición inaugurada ayer en Photogallery 20, la sala en la que Javier Gimeno ha depositado todas sus ilusiones. Las imágenes de Ouka cautivan por sus tonos de vieja película de celuloide. Ante ellas recrearon su mirada el joven Aitor Basáñez, Meritxell d'Areny-Plandolit, Maite Viñas, Joseba Viar, Borja de Diego, Iñaki Pascual, Javier Revilla, recién llegado de México, donde, asegura, también se conoce la obra de la artista madrileña, Iñigo Zulaika, Asier Bengoetxea, la historiadora María Jesús Cava, Ander de Arambalza, Cornelia Negueruela, Maribel Aranoa, Saioa Urkiza, José Tellería, Itziar Gorostiaga, Oscar Carnero, María Arias, Ana Martínez, Begoña Zabala, Carlos Gimeno, hermano tímido del galerista, Pedro Mirones, Daniel Ijalba, Laura Fernández, Ricardo Sánchez-Pando, Juan Lariz, Iratxe Astigarraga, Magdalena Ortiz, Julián Markaida, Olga Berruezo, Xabier Otalora, entusiasta seguidor de la artista desde que vio por primera vez la la reconocida fotografía Rapelle-toi Bárbara, (paró el tráfico en la plaza Cibeles de Madrid para realizarla...), el fotógrafo -"diga usted que aficionado", comenta con pudor...- Carlos Agirre, Mitxel Benguria, Carmen Urrutia, Matxalen Azkarate y un buen número de nombres propios.
Cuenta la historia de su vida que Ouka Leele tuvo, desde su adolescencia, mano para el dibujo y la curiosa afición, entonces, de pintar y colorear fotos. Iba para pintora cuando el destello de la fotografía le deslumbró en el camino y se apuntó a las clases de Photocentro, un excelente espacio de aprendizaje financiado por Aurora Fierro y puesto en marcha por fotógrafos de la talla de Pablo Pérez-Mínguez o Carlos Serrano. A partir de entonces su vida se cruzó con las de Pedro Almodóvar, Javier Mariscal, Ceesepe, Alberto García-Alix o Nazario entre otros. Formaron una de las tropas más eclécticas que vieron los ejércitos de la vida. Ouka ha impartido talleres en festivales, centros culturales y universidades. En 1996 ilustró el libro de Concha García CampoyLa doble mirada y en el 2002 preparó una serie de dibujos y serigrafías para El cantar de los cantares del Rey Salomón, imágenes expuestas en el Centro Conde Duque de Madrid. Desde ayer su imagen adorna Bilbao, una estación de tránsito en su alocada carrera por convertirse en la estella que le da nombre. |
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