bilbao. Las quejas de padres con gemelos o mellizos han obligado al metro a modificar las canceladoras para que puedan pasar por ellas las sillas dobles de bebés. La empresa quitará las protecciones de goma de los flaps (puertas de cristal de estas máquinas) para ampliar la distancia de paso. Las validadoras más anchas miden 80 centímetros y las sillas gemelares 78, pero al abrirse los flaps no se introducen por completo en la estructura metálica sobresaliendo unos centímetros y el espacio se reduce impidiendo el acceso a los cochecitos.
Ya se ha puesto en marcha en Abando y se hará extensivo al resto de paradas. Los afectados dicen que "está por verse si será la solución". Es la determinación que ha tomado Metro Bilbao en respuesta a las reclamaciones que ha recibido. Reconoce que, al menos, han sido "una docena". Esta sería una primera iniciativa paliativa ya que la empresa acometerá otras medidas a fin de adaptarse a las exigencias de las modificaciones de la normativa de accesibilidad.
Por ello, las nuevas canceladoras que se instalen tendrán diez centímetros más de anchura para que el paso sea de 90 centímetros y no de 80, como en la actualidad. Las nuevas medidas deberán aplicarse en las futuras estaciones del suburbano, como las que se inaugurarán en Santurtzi y Basauri.
A pesar de que el metro es uno de los medios de transporte más accesibles, estos centímetros suponen para los progenitores renunciar a la comodidad del suburbano y tomar alternativas a la hora de trasladarse. La proliferación en los últimos años de los partos múltiples ha puesto el acento en una situación que trastoca la rutina de los afectados acostumbrados a utilizar este transporte.
Algunos, como Javier Lancha, padre de gemelos de cuatro años, oyó hablar de esta cuestión y cuando nacieron sus hijos, antes de comprar la silla, realizó una "verdadera labor de investigación llegando a medir personalmente la anchura de las canceladoras". Como resultado, adoptó una solución que, al parecer, han elegido otros usuarios. Comprar una silla de una marca que ofrece la posibilidad de estrecharse para salvar obstáculos como este. Su ventaja es que mide 76 centímetros, dos menos que las otras, "lo suficiente para poder ir en metro".
La posibilidad de usar sillas en tándem, es decir, en las que los pequeños van en fila, en vez de pareada, tampoco parece una solución ya que, tras pasar la primera silla la canceladora "se cierra antes de que acabe de pasar la segunda, porque el sistema interpreta que la persona ya ha cruzado, y la pilla", asegura un empleado del metro.
Tras las quejas recibidas, la empresa tomó medidas y, según Lancha, "lo corrigieron en parte hace un par de años aumentando el tiempo de apertura de la puerta, pero sigue ocurriendo".
La anchura de estas máquinas no es la única barrera que encuentran estas familias, ya que, también denuncian las dificultades para acceder a los ascensores. "En principio, las sillas pasan, pero, con el uso, las puertas de los elevadores cogen holgura", explica Arantza Tandra, esposa de Javier, y "a nada que se abran una par de centímetros menos, no cabe el cochecito. A menudo, para poder entrar, mi marido tira de las puertas y yo empujo la silla", relata.
La avería de un ascensor se convirtió para esta pareja en motivo de queja hace dos años. Al verse obligados a subir por la escaleras y ante los problemas de espalda de la mujer, el marido solicitó ayuda al empleado de la estación de San Inazio a través del interfono, "pero dijo que no era su labor". Javier volvió a llamar, esta vez advirtiendo de que había fuego en una papelera. Cuando el empleado bajó al andén, este viajero solicitó de nuevo su ayuda, y se la volvió a negar.
En cambio, otro empleado que le acompañaba sí lo hizo. Las protestas le costaron a Arantza una sanción de 60 euros del Departamento de Transportes del Gobierno vasco ya que el empleado alegó en la hoja de reclamaciones que le había dicho "que se estaba poniendo gordo porque no se movía de la silla", relata. Pero la afectada recurrió negando los insultos y aduciendo la falta de auxilio por parte del trabajador y que "entendíamos que era su tarea". Finalmente, "no hemos tenido que pagar nada".
"Compramos la única silla del mercado que mide 76 centímetros para poder seguir usando el metro"
"Con las reproducciones asistidas son frecuentes los partos múltiples y cada vez somos más los afectados" |