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El teórico de las porterías
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Jon Miret llegó a Euskadi cuando su pareja le comunicó su deseo de regresar desde Catalunya. Ahora se ha hecho un hueco en el Gernika entrenando a los porteros con métodos del siglo XXI.
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SOBRE el terreno de juego es donde mejor se le conoce a Joan Miret. En la hierba artificial de Urbieta. Feliz. Rodeado de seis futuros guardametas de la cantera del Gernika y fanático de un trabajo que le apasiona: "Estamos en una trinchera y tenemos enfrente cinco indios. Si me voy hacia atrás las flechas pueden herirme. El problema lo tiene el delantero, no se lo vamos a poner fácil. No vamos a retroceder", alecciona a sus discípulos. Con su ayudante, Gaizka, y rodeado de los últimos avances técnicos, es difícil encontrar a profesionales en la formación de porteros que trabajen a su nivel: ordenador, trípode, cámara de vídeo y un reproductor de DVD, para depurar in situ los posibles fallos. Es un loco de la portería. Todo un profesional. "Goles, jugadas, acciones… Hablamos de todo ello e incidimos en ejercicios para evitar y corregir los fallos. Filmamos los movimientos técnicos en vídeo y los corregimos. Si les das materia, los chavales aprenden de todo. Trabajamos la acción y la corrección", relata.
A sus 47 años, el catalán Joan Miret se ha ganado a pulso una buena reputación en el fútbol vizcaino. Llegó hace siete años a Gernika arrastrado por su mujer . Se siente como pez en el agua en Urbieta. "Si les gustara a otros la mitad de lo que me gusta a mí… Soy feliz y disfruto del fútbol. Yo entrenaba en el Terrassa y mi mujer, que es vasca, me dijo: me quiero volver a Euskadi. Cuando vine aquí ya no quería entrenar más. Estaba saturado. Quería dejarlo, pero me liaron. Entré en el Gernika con Ángel Artola y me tratan estupendamente. Hay un respeto total. Ha sido una buena forma de integrarme en Euskadi", relata el catalán.
La confianza de la entidad foral en el técnico catalán es total. De él depende la formación de porteros en todas las categorías del club. "Desde los 8 años se puede saber si un chaval puede ser un buen guardameta. Todo se puede trabajar en un portero. Fíjate si es importante, es el único jugador que puede jugar con las manos y con los pies. Entre los que han entrenado con nosotros están José Carlos (Lemona), Ibon López (Basconia), Oier y Malax (Gernika), Urtzi Arriaga (Athletic), el cadete Aitor Etxebarria y Jon Altamira, que estuvieron en el Athletic, y dos alevines muy buenos, uno de los cuales en la selección de Euskadi", enumera Miret.
Observarle al frente de su grupo de trabajo puede ofrecer una imagen sectaria, al margen de las órdenes comunes a todo un grupo homogéneo en el quehacer de un entrenamiento diario. Pero advierte de la búsqueda de un bien común. "Nos dicen, con buen rollo, que parecemos una secta: el vídeo, las charlas… Es nuestro mundo. En realidad, yo trabajo para el equipo. Todos nos respetamos, hablamos sobre cómo vamos a trabajar. Yo trabajo con los porteros pero hablando con los entrenadores de los sistemas que van a usar. Es por el bien del equipo. Nadie va de divo. Nos respetan" comenta orgulloso. |
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