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Recuerdos sobre la diva de mirada impenetrable
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Bette Davis, una de las grandes reinas del viejo Hollywood, cumpliría en el día de hoy 100 años. Su hijo Richard hace memoria y cuenta.
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hay miradas que no se olvidan y la de Bette Davis, una de las mayores divas del celuloide, cumpliría 100 años tal día como hoy.
Ruth Elizabeth Bette Davis, ganadora de dos Oscar y reina absoluta de Hollywood en las décadas de 1930 y 1940, falleció hace 18 años en París, exactamente el 6 de octubre de 1989. Recordada, entre otras cosas, por su difícil carácter, Michael Merrill, su hijo, arroja luz sobre su forma de ser lejos de las pantallas.
"Su carrera era lo más importante en su vida, pero a pesar de ello, supo encontrar un equilibrio e hizo un gran trabajo también como madre", explica desde Boston (Massachusetts). Allí se ubica la Fundación Bette Davis, que él mismo preside y que ofrece becas a estudiantes de interpretación que hayan demostrado buscar la "excelencia".
Merrill, de 56 años, fue adoptado, a los tres días de su nacimiento, por la actriz. No le gusta hablar en público sobre su madre; de hecho, admite que sólo lo hace cuando llegan fechas muy señaladas y porque se siente en la obligación. Esta es, sin duda, una de esas ocasiones.
"Después de divorciarse de mi padre (Gary Merrill, cuarto y último esposo de Davis), seguí manteniendo una relación muy cercana con ambos hasta su muerte", dijo el tercero de los tres hijos de la actriz.
Según Merrill, Davis fue una madre "maravillosa", aunque su dedicación a la familia estuviera condicionada por su profesión.
Su familia siempre fue consciente de que aquella mujer, a quien no se le caían los anillos por cocinar, planchar, lavar la ropa y llevar a sus hijos a la escuela, pero que también trabajó durante seis décadas en la meca del cine, era en realidad una leyenda viva.
"Ella, al principio, no se daba cuenta del impacto de su éxito", rememora Merrill. "Sólo empezó a atisbarlo después de las disputas con los estudios por el sistema de contratos; ahí se dio cuenta de que se había convertido en un símbolo para las mujeres dentro de la profesión", dijo.
Su unión en 1932 con los estudios Warner Bros., con quienes rodó 52 películas, vivió momentos de gran tensión. Intentó romper ese contrato, convencida de que la compañía le ofrecía papeles que no estaban a su altura. El caso llegó a juicio y Davis perdió. El final de esa relación no se daría hasta 1949.
"Le preocupaba envejecer y no encontrar personajes adecuados, pero cada vez le resultaba más difícil recibir buenos guiones y nunca calló lo que pensaba, lo que le pudo afectar en su carrera", dice. "Todos saben que era una persona muy emocional. Eso se ve en sus interpretaciones. Esa intensidad la ponía también en su vida. Era tal cual, daba igual dónde estuviera. Cualquier cosa podía desembocar en un gran problema", dice entre risas.
Davis se ganó a pulso esa fama de problemática, que provocó constantes disputas con ejecutivos, directores y compañeros de rodaje, pero su hijo explica las razones de la intérprete. "Era una perfeccionista", manifestó. "Si no le gustaba algo, lo decía. Nadie la callaba. Quería que todo lo que se hiciera a su alrededor fuera de la mejor manera posible".
Con motivo de la conmemoración del centenario del nacimiento de la actriz, entre otros actos, la localidad de Lowell (Massachusetts), donde nació Davis, ha organizado un tour por sus calles y hasta un concurso de parecidos con la diva. Warner Bros edita una colección de siete DVD formada por siete de sus clásicos e incluso el servicio postal de EE.UU. ha publicado este año un sello especial que lleva impreso el rostro de la actriz. |
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