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Una imagen de Herbert von Karajan batuta en mano. Foto: rtve |
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Cien años de controversia Karajan
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Acaban de cumplirse cien años del nacimiento del director austríaco Herbert von Karajan. Su vida y obra despiertan diversas opiniones entre expertos y público general. Lo indiscutible es la capacidad que tuvo para comercializar su música
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Leire Gondra
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HaBLAR sobre el centenario del nacimiento del director musical austríaco Herbert von Karajan supone, inevitablemente, poner sobre la mesa su controvertida figura. Nacido en abril de 1908 en Salzburgo, Karajan es ese tipo de persona que ha dejado sobre la faz de la tierra un nutridísimo grupo de gente que lo desprecia por considerarlo un egocéntrico que dedicó gran parte de su vida a construir su imagen de genio. Esta recua de gentes es sólo comparable a la cantidad de almas que lo aplauden alegando que su enorme influencia en la cultura musical no tiene comparación en la segunda mitad del siglo XX. La cuestión es que al austríaco, cien años después de su nacimiento y casi veinte de su muerte, se le conoce con el sobrenombre de el último emperador musical. Algo tendrá...
Karajan se dedicó desde muy jovencito a la música, destacando desde temprano tanto por su interpretación como por su fuerte personalidad, con la que ejerció una seducción que le facilitó el camino a la cumbre. El momento álgido de su carrera fue al frente de la Orquesta Filarmónica de Berlín, cuya batuta cogió en 1954 y con la que permaneció hasta su muerte en 1989. "Una de las cuestiones importantes en Karajan es que mantuvo con una misma orquesta una relación estable como las que ya no existen", explica Borja Pujol, director técnico de la B.O.S., la Orquesta Sinfónica de Bilbao. "Estuvo cerca de 40 años con la Filarmónica de Berlín. Hoy día es raro que los directores estén más de 10 años con la misma orquesta", añade. "Esa trayectoria vital con una misma orquesta hizo que ésta tuviera el sonido que después se denominó como sonido Karajan", afirma. "Era un sonidopoco agresivo, más bien ampuloso, perfecto. Tenía obsesión por la perfección", apostilla. Así, mientras que otros directores han optado más por arriesgar y por interpretaciones más comprometidas aunque hubiera errores, Karajan siempre optaba por la perfección y por la pureza del sonido, tal y como explica Pujol.
un producto comercial
Aliado de la técnica
Karajan se supo vender. Eso es evidente. Tuvo la habilidad de crear todo un mito en torno a su figura, pero también dio en el blanco a la hora de expandir comercialmente su música. Gran parte de su popularidad se debe a su alianza con la técnica, al descubrir las enormes posibilidades de las grabaciones musicales en distintos formatos, tanto de audio como de vídeo. El vinilo primero, y el cd después fueron sus grandes apuestas y sus grabaciones alcanzaron cifras de ventas propias de un Top Ten.
"Supo entender la gran influencia que tenían los medios de comunicación y los aplicó a la música. Negoció con una compañía discográfica un contrato a largo plazo para una serie de discos de la orquesta", asegura Pujol. "Pero sobre todo, hizo uso del poder de la imagen. Hasta su época siempre se hablaba del sonido e inauguró el concepto más visual de la música", añade. "Hizo grabaciones en vídeo en las que hay tomas de los instrumentos, muchísimas tomas de él... Tenía una carácter muy egocéntrico", puntualiza. "Supo entender el mercado aplicado a la música clásica y por eso fue sin duda el mayor superventas en la historia de este tipo de música", añade.
La vida pública del controvertido director se siguió como la de una estrella. Le encantaban los bólidos, y condujo coches potentes y caros e incluso sus propios aviones y yates. Su vida junto a su tercera mujer era a menudo portada de las revistas del corazón. Su afiliación al partido nazi en 1935 también sigue levantando ampollas.
Fue todo un producto de marketing. Pero también algo más. "No es un producto vacío", puntualiza Pujol. "Quizá no sea el mejor director del mundo, al menos para los especialistas, sin embargo, si a cualquier persona inexperta le preguntas por el nombre de un director de orquesta, te dirán Karajan", explica. "No fue un don nadie. La impronta que dejó en la Filarmónica de Berlín es única. Es una orquesta que todavía conserva ese gusto por el sonido perfecto, por la pureza. Los directores que después la han dirigido reconocen esa característica del sonido Karajan", destaca.
Es precisamente la pureza de la música de Karajan la que en ocasiones no convence a los entendidos. "A veces sus interpretaciones son excesivamente brillantes, excesivamente pulcras y hay tipos de música clásica que piden algo más dramático", asegura Pujol. "En ocasiones notas una cierta falta de sorpresa en sus versiones. Es demasiado previsible", añade. "Pero en repertorios como Brahms o en Tchaikovsky es una referencia", concluye.
Se reedita parte de su obra
La discográfica EMI Classics reedita ahora parte de la obra de Karajan coincidiendo con el aniversario de su nacimiento. Serán cinco volúmenes con las piezas que el director grabó entre 1946 y 1984 para este sello discográfico, un total de 160 discos y unas 1.000 horas de música. En ellas están presentes las etapas claves de la vida de Von Karajan, desde que en 1948 se hizo cargo de la Philarmonic Orchestra de Londres hasta que en 1954 sustituyó a Wilhelm Furtwängler en la Filarmónica de Berlín. Desde que debutó como director en 1927 con la ópera 'Fidelio' de Beethoven, por la batuta del austríaco pasó un amplio repertorio de estilo muy diverso y que fue interpretado por artistas de primera línea como Maria Callas, Tito Gobbi, Giuseppe di Stefano, Mireia Freni o José Carreras. Entre su obra destacan de forma significativa la grabación integral de las nueve sinfonías de Beethoven que en 1978 le valieron uno de sus premios Grammy; 'El lago de los cisnes' de Tchaikovsky; la última grabación en 1984 de 'Las cuatro estaciones' de Vivaldi con Anne-Sophie Mutter al violín; o los conciertos de Mozart, Debussy, Ravel, Bach, Strauss o Sibelius. >efe |
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