madrid. Dos personas murieron en la comunidad de Castilla y León a causa de la encefalopatía espongiforme bovina, más conocida como el mal de las vacas locas, informaron ayer las autoridades sanitarias. Se trata de dos personas de 41 y 50 años, de la provincia de León, que fallecieron el 28 de diciembre de 2007 y el 7 de febrero de este año, aunque no se ha dado a conocer sus identidades ni el lugar exacto en el que se produjeron los fallecimientos. Tampoco se conoce el origen de la infección.
Estas dos muertes son las primeras desde 2005, cuando una mujer de 26 años se convirtió en Madrid en la primera víctima en el Estado español de la variante humana de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob.
Las fechas de estas dos muertes por la enfermedad de las vacas locas, en 2007 y 2008, indican que el contagio se produjo por ingesta de tejidos contaminados antes de que el Gobierno español y la UE tomaran las medidas oportunas para evitar este mal, informó ayer Sanidad.
En una nota, este Ministerio señaló que la aparición de casos esporádicos de la enfermedad no indica nuevos riesgos para la salud y entra dentro de las previsiones que se hicieron en toda Europa hace ya más de 8 años.
Se cree que el contagio a las personas se produce por el consumo de carne contaminada y afecta principalmente al cerebro, provocando el deterioro progresivo.
El gobierno autonómico de Castilla y León aseguró que las dos muertes no tienen consecuencias epidemiológicas. La ministra de Sanidad en funciones, Elena Espinosa, se apresuró a emitir un mensaje de "rotunda tranquilidad" respecto al consumo de la carne de vacuno: actualmente está "totalmente garantizado", aseguró, y coincidió con las autoridades autonómicas en recordar que la incubación de la enfermedad dura años.
A partir de 1996, la Unión Europea estableció controles de las reses. Ese mismo año apareció la primera vaca enferma en España, que con 713 casos de animales afectados, es el segundo país en el que se ha contabilizado un mayor número de reses contaminadas desde la aparición de la enfermedad. Los expertos no descartan que puedan aparecer otros casos en los próximos meses. Las autoridades europeas fueron informadas rápidamente de los sucedido.
Por su parte, las principales organizaciones de consumidores solicitaron ayer mismo al Ministerio de Sanidad y Consumo que explique las razones del retraso en el anuncio de la muerte de estas dos personas y que actúe con claridad.
Afirmaron que "no deja de ser extraño" que se tarde tanto en anunciar estas muertes, ocurridas el 28 de diciembre de 2007 y el 7 de febrero de 2008.
En concreto, la Federación de Consumidores en Acción (FACUA) pidió ayer al Gobierno y al resto de administraciones que inviertan más en controles alimentarios y aumenten la red de inspectores para así garantizar más seguridad alimentaria.
comunidad europea Asimismo, la Comisión Europea (CE) pidió ayer "evitar la alarma" . "La CE quiere evitar que surja el pánico, aunque sí, se trata de una noticia triste", declararon fuentes comunitarias. Las fuentes subrayaron que ambos casos se detectaron antes de 2001 y que las personas ahora fallecidas contrajeron la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob tras "un largo período de incubación". En 2000, la UE prohibió alimentar con harinas animales a los rumiantes y un año después aprobó restricciones y medidas para combatir la EEB. >deia
La primera víctima, en 2005
Tres personas han perdido la vida en España a causa de la variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, la versión en humanos del denominado mal de las vacas locas, presumiblemente por haber ingerido carne de reses infectadas. La primera víctima fue una mujer de 26 años residente en Madrid, en 2005, a la que se suma el fallecimiento conocido ayer de dos castellanoleoneses, el 28 de diciembre de 2007 y el 7 de febrero de 2008. Los primeros casos de esta enfermedad se detectaron en los años 80 en Reino Unido; la mayoría de ellos se produjeron por un consumo de carne de vacuno que había sido alimentada con piensos fabricados a partir de cadáveres bovinos. Las autoridades sanitarias han remarcado que estos fallecimientos no tienen consecuencias epidemiológicas; es decir, que no se trata de una enfermedad contagiosa que pueda afectar a un gran número de personas. Aunque hay muchas teorías en torno a la nueva variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, parece que el trastorno, que se contrae por haber comido carne contaminada afecta principalmente al cerebro de quien la sufre y provoca su deterioro progresivo. >agencias |