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Micro on
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Propollo
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Xabier Lapitz
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YA tenemos montado el pollo, aunque sospecho que no vamos a saber la verdad pese a la investigación abierta por la Comisión de la Competencia para tratar de esclarecer los motivos de la espectacular subida de precios de este alimento básico. Entre abril de 2007 y el mismo mes de este año, la carne de pollo ha subido un 16,5%. No deja de ser curioso que lo que es cuantificable en su destino final, lo que nosotros pagamos, no lo sea en los estadios anteriores: productor, intermediario, vendedor final. Y ahí está el misterio, que nadie es capaz de explicar de manera fehaciente por qué han subido tanto algunos productos que, casualidad, son los de consumo masivo. Porque lo aplicable al pollo, lo es a la leche, a los huevos o al pan. Existe un organismo con nombre rimbombante, Organización de Avicultura de Carne de Pollo del Reino de España, que se resume en nombre de personaje de cómic: Propollo. Sospechan los investigadores que los miembros de Propollo se han puesto de acuerdo para subir todos a la vez, y en la misma cantidad, el precio de lo que producen. Y nos van advirtiendo, para evitar futuros desengaños, que será una investigación larga en la que hay muchas dificultades para recabar pruebas. No me extraña; nadie va por la vida dejando rastros si tiene intención de delinquir. Supongamos, es un suponer, una sobremesa de la Junta de Propollo tras una comida donde celebran los resultados de ejercicios anteriores: ¡hala, subimos un 16,5% y hasta el año que viene!. No hay documento alguno, bastaría un simple asentimiento con la cabeza para pactar este atentado a la libre competencia. Y lo peor, no tiene pinta de que vayan a cambiar, porque las sanciones para la improbable resolución de infracción grave son de hasta un 10% de la facturación del periodo en el que se cometió. Si las matemáticas no me fallan, aún les quedaría un 6,5% de margen. No está nada mal... da para pasarse del pollo al solomillo. |
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