 |
|
|
 |
La Ertzaintza custodia la sede de ELA durante una protesta de los trabajadores de canteras en 2002. Foto: deia |
|
|
|
Condenan a dos delegados de ELA por los piquetes en una huelga de canteras en 2002
|
|
Es la primera vez en Euskadi que se dicta un castigo penal en un conflicto laboral.
|
 |
|
Ibai Cereijo
|
 |
bilbao. Dos delegados de ELA han sido condenados a penas de prisión por la acción de unos piquetes en la huelga en el sector de hormigones y canteras de Bizkaia en 2002. La sentencia no tiene precedentes en Euskadi, donde hasta la fecha nunca se había impuesto castigos de cárcel por disturbios registrados en el transcurso de un conflicto laboral.
El dictamen judicial fue divulgado ayer por la patronal Cebek, que había liderado la acusación particular junto a la Asociación Española de Fabricantes de Hormigón Preparado. La jueza de Bilbao ha impuesto penas de dos años a dos de los acusados, y ha absuelto a otros tres sindicalistas. Los condenados no ingresarán en prisión, ya que el castigo es inferior a dos años y ninguno tiene antecedentes penales.
Los delegados han podido esquivar el ingreso en la cárcel gracias a un acuerdo entre la defensa y la acusación. El sindicato ELA ha accedido a compensar a las empresas por los perjuicios económicos ocasionados durante el conflicto, y de esa forma se ha llegado a una sentencia de conformidad que permite a los condenados verse privados de libertad. El Ministerio Fiscal había solicitado penas de tres años.
No ha trascendido la cantidad que ELA abonará en virtud del acuerdo. La huelga duró siete semanas entre abril y mayo de 2002, y durante ese tiempo los piquetes obstaculizaron la salida de camiones y paralizaron la actividad en las canteras de Lemoa, Karrantza y Mañaria. También se registraron destrozos de materiales y equipos.
conflicto bronco La huelga tuvo un desarrollo particularmente bronco y dejó numerosas heridas abiertas en la negociación colectiva y en el clima de colaboración entre las centrales vascas.
El caso comenzó cuando Cebek alcanzó un acuerdo en minoría con CC.OO., LAB y UGT, que suman menos del 50% de la representación sindical en el sector. El compromiso contenía una serie de mejoras muy ventajosas para los 600 trabajadores del gremio, pero ELA se rebeló contra el pacto. Denunciaba que, más allá de los contenidos, la firma de convenios al margen de la mayoría sindical representaba una "ruptura de las reglas de juego", una tesis en cuya defensa de mantiene firme hasta el día de hoy.
ELA llamó a la huelga indefinida y repartió a decenas de piquetes por las canteras vizcainas. El sector del hormigón juega un papel estratégico porque provee de una materia prima indispensable a la construcción. Al estrangular los envíos de cemento desde el origen, los huelguistas sabotearon, por ejemplo, la edificación del Bilbao Exhibition Centre (BEC), cuyas obras se estaba desarrollando a contrarreloj para cumplir con los plazos.
Estos hechos enconaron las relaciones entre ELA y los demás sindicatos, que denunciaron el hostigamiento sufrido por sus afiliados a manos de los piquetes. En la recta final de la huelga, el personal que no secundó la protesta se manifestó por las calles de Bilbao y protagonizó una insólita concentración frente a la sede de la central nacionalista.
Cebek denunció los disturbios por la vía penal. Esa decisión fue interpretada por ELA como un intento de "criminalizar" la acción sindical y, en represalia, abandonó el Consejo de Relaciones Laborales (CRL).
Ayer, la central dejó claro que no ha sido declarado responsable civil subsidiario, tal y como pretendían los abogados de Cebek, y justificó el acuerdo alcanzado en los tribunales por evitar la cárcel a sus delegados.
La patronal vizcaina mostró su satisfacción con la sentencia en la medida en la que "marca los límites del derecho a la huelga" y mostró su disposición a normalizar la negociación colectiva en Euskadi. |
|