bilbao. No sólo los comerciantes mostraron ayer su postura en contra el día después de que Azkuna diera a conocer que el Ayuntamiento de Bilbao cogía las riendas del mercado de La Ribera para afrontar una reforma visiblemente necesaria. Y lo hizo veinte días antes de expirar el plazo que él mismo había marcado.
Los grupos municipales de la oposición también se pronunciaron. El PSE criticó en un comunicado a Azkuna por su "incapacidad" para "conciliar intereses diferentes" y por su "terrible falta de sensibilidad con algunas circunstancias personales de comerciantes, clientes y vecinos del Casco Viejo". Por eso, creen que "ha roto" la autogestión de la plaza de abasto.
Señalaron que cuando comenzó la operación para la reforma del mercado, el PNV "aseguró que tenía el consenso del 90% de los comerciantes" y que pretendía poner en marcha un proyecto de modernización que mantuviera "su carácter tradicional como los que tienen otras muchas grandes ciudades". Recordaron el "voto de confianza" que la mayoría de los grupos políticos dieron al alcalde y al equipo de gobierno porque, "a parte de ser el mercado cubierto más grande de Europa, es un símbolo de la ciudad a preservar y un elemento de actividad económica muy importante".
Achacaron a "la incapacidad para gobernar situaciones complejas" el hecho de haber llegado a que "de 190 comerciantes que había hace 6 años, podemos quedarnos ahora con una cifra cercana a 80". Destacaron "el deterioro del edificio" y que la obra "va a salir más cara que si se hubiese ejecutado en su momento". Por ello "se han generado gastos innecesarios para todos los que han contribuido a este asunto" y censuraron que el PNV "haya propiciado el enfrentamiento" entre comerciantes, así como "el malestar entre vecinos y clientes". "Ahora por fin el Ayuntamiento se va a hacer cargo de pagar toda la operación pero rompe con una dinámica de mercados autogestionados en la ciudad y con un proyecto que hubiera sido muy positivo para Bilbao", denunciaron. |