bilbao. Después de que el Ayuntamiento de Bilbao anunciara el miércoles que, definitivamente, se hará cargo de la gestión para iniciar las obras de reforma del Mercado de La Ribera, no se ha hecho esperar la reacción de los comerciantes que el pasado 31 de marzo echaron la persiana a sus puestos. Ayer estaban "enfadados", y es que consideran que podían haber continuado con su actividad hasta que los trabajos se pusieran en marcha a finales de este año, tal y como apuntó el alcalde, Iñaki Azkuna. "Me parece una vergüenza y voy a preguntar si puedo emprender acciones legales", se mostraba rotundo Michel Santafé, que regentaba un puesto de charcutería. "No me parece justo que ahora hablen de hacer un centro más barato, de triplicar la aportación municipal, de que aumente también la del Gobierno vasco...", señaló disgustado. Santafé reconoció que la última oferta que puso sobre la mesa el Consistorio en un intento de sumar comerciantes al proyecto era de 3.000 euros por metro cuadrado, "pero no había nada por escrito".
La anterior proposición oficial exigía puestos de 12 a 15 metros cuadrados a 6.300 euros por metro, IVA incluido. "El préstamo me salía a 55 euros por cada 6.000 pedidos y tenía que pedir más de 120.000 euros, con lo que me salían unos 1.100 euros de crédito. A esto suma el alquiler, otro tanto, más autónomos, agua, etc... Total, más de 3.300 euros al mes. Por eso me fui. Y ahora rebajan el proyecto, y las condiciones pueden variar y quizá mi decisión hubiera sido otra". Enojado, explicó que "en principio iba a ser un edificio con aire acondicionado y acristalado, o sea, con mucho mantenimiento, y ahora no, con lo que el presupuesto puede bajar la tercera parte".
Santafé advierte de que "en el mercado no va a poder trabajar nadie que no esté asegurado", y es que denunció que "hay mucha gente que está jubilada cobrando una pensión y sigue trabajando, ayudando a familiares, y eso no es justo". La consecuencia es que "pueden bajar los precios frente a los demás con competencia no leal".
Santafé cambia de tono para referirse a "los 38 profesionales a los que no puedo criticar porque son los que tiraron para adelante con la obra". Pero volvió a criticar que en la última propuesta, hace un mes, la sociedad gestora les planteó "dejar el puesto el día 31 de marzo o pagar 2.400 euros a fondo perdido en señal de que queríamos seguir con la obra". Le preguntaron qué pasaría con esa cantidad si cuando se presentara el proyecto definitivo no estaban de acuerdo "y nos dijeron que lo perdíamos".
Tampoco se subió a este carro Ameli Vallejo. Ella podía haber asumido el coste de la obra con su puesto de charcutería, pero ha cerrado "ya que nos dijeron que no nos devolvían el dinero". "Hace tres años firmé un contrato engañoso por el que me quedaba fuera del mercado porque no estaba de acuerdo con el primer proyecto que era escandaloso y nos salía un dineral", dice. "Ahora que estamos fuera nos vienen con estas", dice en alusión a lo anunciado ayer por Azkuna.
Ainara Bilbao vendía quesos hasta el pasado mes. "No entiendo por qué no hemos podido seguir hasta que comenzasen las obras en vez de tener 20 puestos cerrados en el mercado, que da tristeza entrar". Ainara no se fía de la cifra que se presente ahora, al menos hasta que haya un proyecto definitivo. Está segura de que hay gente que se habría quedado con las nuevas condiciones de un presupuesto más económico. |