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Bettini se duele sobre el asfalto tras caerse en el descenso de La Herrera; el italiano abandonó poco más adelante. reportaje fotográfico: Zigor Alkorta |
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Pendientes de aia
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Contador defiende el amarillo camino de orio en una etapa que invita al desenfreno.
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Alain Laiseka
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Gasteiz. El eterno debate en el ciclismo: ¿Los recorridos marcan la dureza o son los corredores los que hacen duros los recorridos? No hay una opinión igual o parecida en ningún corrillo de la Vuelta al País Vasco. Y, sin embargo, todos los comentarios convergen en un punto: las tres últimas etapas de la ronda vasca, desde Erandio hasta Gasteiz, están siendo soporíferas. Monotonía a borbotones. Una inyección de cloroformo. Anestesia local. ¿Por el recorrido?: un trazado desequilibrado que centra en dos etapas, la de hoy con final en Orio y la crono de mañana en el pueblo amarillo, toda la chispa. Puede ser. ¿Por los equipos?: abrumados todos, resignados, por el dominio apabullante del Astana de Contador. Quizás. Pudiera ser también una mezcla de ambas. Léase: que el recorrido no diera oportunidad de despuntar las pocas esperanzas que dejó en pie el ganador del último Tour tras descargar su ira en Deskarga, camino de Legazpi, del amarillo. ¿Y si todos, dominadores y dominados, estuvieran pendientes de Aia, de sus pendientes? Pudiera ser.
La palabra más repetida en la ronda vasca desde que se presentara su recorrido a mediados de marzo sólo tiene tres letras: Aia. Hasta allí se encarama, en apenas un kilómetro y ochocientos metros, el invento de la Vuelta al País Vasco. Una rampa imposible. Un matadero. "Es menos duro que el repecho que subimos en la Tirreno-Adriático", coinciden Iñigo Landaluze y Joaquim Rodríguez. El catalán estrenó allí la temporada. En Montelupone. Un muro. Como el de Aia. Pero con una diferencia: el tiempo, el clima. Hoy lloverá. Lo dicen las predicciones de Euskalmet. Frío y agua. "Las temperaturas máximas no superarán los 10-12º. Lloverá también, sobre todo en la mitad norte del territorio donde habrá lluvia intermitente a lo largo de toda la jornada". El peor presagio. Una sentencia. La ascensión a Aia será un infierno.
Igor Antón, decisivo Y hay que moverse. Todos menos Contador. Él puede esperar. Todo empieza en Euskaltel-Euskadi. El equipo de casa. Igor Antón es la llave que abre las posibilidades de victoria del conjunto naranja. Por su facilidad para la escalada. "Estamos bien. Lo hemos intentado esta semana pero Astana no está para concesiones. Éste es su Tour de Francia y han apostado por llevar la carrera atada. Alabo su actitud, pero puede que les pase factura. Mañana -por hoy- Igor puede ser clave en la etapa. Tenemos que atacar para buscar una situación táctica que ponga en aprietos a Contador. Es la única manera de que pueda perder", radiografía Jon Odriozola. Astarloza pondrá a prueba su capacidad de sufrimiento. A aguantar. Pensando en la crono. En el podio. Euskaltel-Euskadi tendrá hoy terreno. Antes incluso de Aia. En la travesía que arranca en Bergara, a los pies de Elosua, el puerto donde se extingue la Subida a Gorla. La clásica de los escaladores. Los sub'23. Alberto Contador venció allí en 2001 con 18 años. Es el vencedor más joven de la historia. El más rápido. 20:30. Un rayo. También ganó Beñat Intxausti. Hace nada. Dos años. En 2006. El zornotzarra es el primer eslabón del Saunier Duval de Josean Fernández Matxín. Él y Piepoli son los sacrificados. Todos los demás son apuestas. Iker Camaño, David de la Fuente, Riccardo Riccò, Alberto Fernández de la Puebla, Gómez Marchante o Rubén Lobato. Variantes de una ecuación que comenzará a resolverse en Orio. Haya o no haya batalla en Aia. |
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