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Joaquín Caparrós, cuando Lendoiro le presentó como entrenador del Deportivo. Foto: deia |
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Afán revanchista
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Ya salvados, y aunque públicamente pasan página, parecen aguardar con especial ansia el compromiso ante el Athletic.
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Igor Santamaría
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BILBAO. Al contrario de lo sucedido en el partido de la primera vuelta, y según la jefatura de prensa deportivista, Miguel Ángel Lotina ha preferido no ofrecer entrevistas durante esta semana. Aunque no hay una explicación oficial al respecto, desde el propio entorno del club gallego trasladan un razonamiento: desea curarse en salud para que no se le cuestione acerca de Joaquín Caparrós. De hecho, y aunque los jugadores blanquiazules también tienen prácticamente sellada la permanencia, estos esperan con ansias el encuentro ante el Athletic. Todos ellos dicen públicamente que el de Utrera es ya pasado, que no le guardan en absoluto rencor, pero en privado se han propuesto amargarle la tarde del domingo al técnico rojiblanco a modo de revancha.
La propia prensa de A Coruña se ha encargado de calentar el envite ante los leones, aludiendo al "carácter crispado y actitud beligerante" del actual míster del conjunto bilbaino, incidiendo en que hay futbolistas que chocaron fuertemente con él "encendiendo unas cuantas hogueras en el vestuario" durante las temporadas 2005-06 y 2006-07. Uno de los aspectos que le echan en cara se refiere a la medida de apartar a jugadores del grupo: Valerón no servía el primer año y empezó a jugar por la presión del club; Scaloni, que forzó su capitanía, acabó arrinconado y cedido en invierno al West Ham; en la segunda campaña, cuando el equipo se desplazó a Isla Canela (Huelva), Caparrós aisló de la plantilla a Tristán, Momo, Rubén y Munúa. El primero de ellos incluso amenazó con denunciar su situación a la AFE "porque tengo derecho a trabajar con mis compañeros". Aquella concentración no fue, según fuentes cercanas al club, una balsa de aceite, ya que el entrenador discutió con Duscher, titular indiscutible hasta entonces, exigiéndole al delegado que le mandase de vuelta en avión hacia A Coruña. Aldo se quedó en el equipo pero pasó al ostracismo de la grada. Poco tardo en acompañarle (por querer jugar de central) Coloccini, quien sostiene que "Lotina habló conmigo cuando llegó para decirme lo que quería de mí y cada semana me va corrigiendo. En esa época nadie me explicaba lo que hacía mal y eso es necesario para mejorar".
"fútbol de trinchera" Aunque ésa es sólo la posición de quienes vivieron la historia desde sus propios intereses, sí es verdad que los entrenamientos se convirtieron en una especie de "fútbol de trinchera" -como lo definía anteayer La voz de Galicia-. En diversas entrevistas, Lopo aseguró que tuvo "más crispación con Caparrós que con Clemente", y Filipe Luis, "que el equipo siempre estaba en tensión, incluso después de conseguir la permanencia". La prensa escrita coruñesa recordó esta semana que el 19 de abril de 2007, el técnico trasladó "la trinchera a la grada, enfrentándose en Riazor a varios aficionados tras un partido, y teniendo que ser escoltado por la policía". En lo referente a las cuestiones meramente deportivas se destaca que alineó a seis delanteras distintas en un solo mes, febrero de 2006. "Prefiero no hablar del entrenador, sería perjudicial, porque hay cosas que no gustan cuando se dicen a la cara. Hace tiempo que mi prestigio va en decadencia", dijo Coloccini. Otros, como Xisco, hoy la máxima estrella del Deportivo gracias a su cantidad de goles en las últimas jornadas, tuvieron que cambiar de aires, en concreto, se marchó a las Islas Canarias, al Vecindario: "No tengo nada que agradecerle a Caparrós. Pasó por aquí y nada más. También los entrenadores vienen y van".
Los entonces futbolistas del Depor no dudaron en criticar a los cuatro vientos y sin rodeos el fútbol directo que se les pedía "porque no estábamos acostumbrados a jugar contra los grandes a esperar". Afirmación ésta que salió de boca de Sergio tras un choque frente al Real Madrid. "Los empates sirven hoy en día de muy poco", dijo Fabrizio. Juanma fue más directo: "Hay que darle un cambio al equipo". Duscher encarna algo más extraño, ya que volvió a contar con sus servicios en diciembre de 2006 tras señalar una semana antes que estaba sin ritmo para ser de la partida.
en bilbao, todo lo contrario En Bilbao todo esto, al menos de cara al público, suena a chino, dado que no se conoce a Caparrós como una persona de tanta animadversión como la que pintan en A Coruña, sino todo lo contrario. Con los aficionados su conducta es de matrícula, siempre dispuesto a firmar autógrafos o a hacerse fotografías; con los jugadores no se conoce malentendido alguno y, menos, choques de esas características; y sus pautas de comportamiento con todos los estamentos en general -incluida la prensa- le erigen como alguien afable, cercano y receptivo. Ahora que acompañan los resultados, y cuando no lo han hecho. |
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