Donostia. "Es una exposición interesante, original y un pequeño lujo". Con esta introducción fue presentada ayer la muestra que, desde ayer y hasta el 7 de junio, acoge el centro cultural Okendo de Donostia y que reúne un total de 24 obras gráficas del artista Miquel Barceló, premio Príncipe de Asturias de las Artes.
Gesto de la naturaleza está dividida en tres partes, que se corresponden a otras tantas series, todas realizadas sobre papel y creadas entre los años 1990 y 2002, según detalló ayer el responsable de la muestra, Cecilio J. Rodríguez Moreno.
El artista mallorquín viajó por primera vez a África en 1988, un continente que, posteriormente, visitó en repetidas ocasiones. Fruto de uno de sus viajes nacieron los trabajos de la serie Mali, realizados en papel japonés, de forma "muy sutil", utilizando una litografía no estrictamente directa y en los que también aplicó barnices, según detalló Rodríguez Moreno. Las obras no sólo recogen "la fuerza" que caracteriza los trabajos de este artista internacional, sino también "el carácter de relax del propio desierto".
Bajo el epígrafe Obra gráfica de los años 90, se expone la otra serie de cuadros centrados en la tauromaquia. En esta ocasión, sobre papeles y cartones de colores y, en distintos formatos, el protagonismo recae en el toro, que surge del reflujo circular de la mancha litográfica.
aguafuertes La tercera de las series, Lanzarote, expone 12 de los 62 grabados al aguafuarte creados por Barceló. Inicialmente, el deseo del artista era el de llegar a los 100 grabados, que, a modo de Suite Vollard, darían la réplica y homenaje a Picasso. En los trabajos expuestos tienen cabida los animales y las naturalezas muertas.
El responsable de la muestra expuso que la producción gráfica de Barceló es "pequeña", debido, entre otras cosas, a los ambiciosos proyectos y a los grandes compromisos que adquiere. |