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Kartografiak
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Pintar
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Jesus Mª Lazkano
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Pekka Halonen encontró su paraíso. No necesitó demasiados mapas para descubrirlo, le bastó dar unos paseos por los alrededores de Helsinki para llegar al lago Tuusula, un pequeño lago de cuatro kilómetros en forma de ocho, o para ser más exacto, con un dibujo perimetral inspirado en la afamada serie de piezas de cristal, del arquitecto Alvar Aalto, porque uno nunca sabe quien imita a quien, si la naturaleza al arte o el arte a la naturaleza. En su orilla este y cercano a uno de los estrechamientos del lago, Pekka, como buen artista, encontró lo que nunca pudo pintar ni imaginar, su paraíso. Se trata de una pequeña península que se interna en el lago como un promontorio de granito en el que nace el típico bosque finlandés, abetos, abedules y pinos, en una mezcla y distribución perfecta. Allí, construyó primero el embarcadero y la sauna, donde habitó con su familia, mientras él con la ayuda de su hermano, edificó la casa estudio con soberbios troncos entrelazados, allá por el año 1902. Con ello humanizó un paisaje, un entorno, un espacio vital tan sugerente para un pintor impresionista, tan cargado de matices, cambios lumínicos, estacionales, sutilezas cromáticas y espaciales que nunca más necesitó salir de allí. Un paisaje tan rico y atractivo que una vida plena de trabajo se quedaba corta para poderlo reflejar, para poderlo vivir.
Era invierno en nuestra visita y el lago refulgía totalmente helado, mientras sobre la perfecta pantalla blanca del hielo nevado, una pequeña figura esquiaba a lo lejos. Irune y Mikel se calentaban al sol, recostados sobre la piedra plana, ligeramente inclinada que se hundía suavemente en el lago helado, aprovechando los últimos rayos de un atardecer majestuoso que transformaba el lago blanco en un círculo cromático completo. Existen espacios y momentos irrepetibles, incapaces de atrapar, imposibles de olvidar, cargados de tanto valor sensible y dotados de tal energía creativa que sólo nos provocan sentir intensamente, también pensar torpemente y a veces, pintar difícilmente. |
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