a coruña. La historia reciente del Athletic no se puede explicar sin mirar a Riazor. Y el futuro inmediato del conjunto rojiblanco pasa por este estadio. Hace poco más de dos años, el equipo dirigido entonces por Javier Clemente selló en A Coruña la permanencia con un triunfo magnífico en la penúltima jornada de aquel curso, el primer capítulo de un bienio negro. Hace poco más de un año, Javi Martínez se confirmó en este mismo escenario con un doblete (su segundo tanto fue toda una obra de poderío y arte) que nunca olvidará. Hace menos de un año, Joaquín Caparrós, hoy técnico de los leones, cerró una turbulenta etapa de dos temporadas en el banquillo deportivista y bien que se lo han recordado en la capital gallega a lo largo de los últimos días. Hoy, el Athletic regresa a Riazor. En busca de un objetivo mucho más grato que el de sus dos visitas anteriores. Porque el duelo de esta tarde se presenta decisivo para seguir alimentando las posibilidades de alcanzar una plaza europea para la próxima campaña. Y tal premio sí que requiere ese plus de máxima atención.
El Athletic se presenta en Riazor en su momento más dulce. Llega con una tarjeta de seis jornadas consecutivas sin hincar la rodilla y con un sobresaliente saldo de 14 puntos sobre 18 posibles. Números que le han aupado hasta la octava plaza. El Deportivo, sin embargo, también presenta una trayectoria similar. Los de Miguel Ángel Lotina, que cuentan con tres puntos menos que los rojiblancos, se han regenerado de forma inesperada en la segunda vuelta. Es el segundo mejor equipo en este tramo de doce jornadas, con un botín de 23 puntos (dos más que el Athletic) y han pasado de tener la permanencia a cinco puntos, tras su derrota en Almería en la vigésima jornada, a estar a un paso de certificarla.
El conjunto de Caparrós sabe que el encuentro de hoy entraña su dificultad. Mucha, si se ven los números. Porque estos delatan sensaciones y las que tienen los deportivistas son para presumir. El conjunto de Lotina ha despachado a cinco de los seis conjuntos que han visitado Riazor en esta segunda vuelta -Valladolid (3-1), Espanyol (2-0), Sevilla (2-1), Real Madrid (1-0) y Murcia (3-1)- y sólo el Getafe fue capaz de arañar un punto (1-1). A los de Lotina bien que se les puede aplicar lo del plan renove, porque en el primer tramo de final su sangría en casa les llevó a la depresión, con un solo triunfo, dos empates y seis derrotas. El de Meñaka ha pasado de recibir prácticamente la carta de despido a ganarse la renovación. El fútbol es así de caprichoso. Un partido y la paciencia lo puede marcar todo. Porque el técnico vizcaino empezó a escribir su historia actual después de vencer al Valladolid una semana después del revés en Almería y después de que Lendoiro, el intocable presidente del Deportivo, le diera la última oportunidad.
CRUCE DE RACHAS El Depor vive días de vino y rosas. El Athletic, también. Y el conjunto rojiblanco debe mirarse a sí mismo. Regresar a Europa invita a dar el último tirón. El Sevilla, a cinco puntos de distancia, es el que marca la zona UEFA, la vía más directa. El Espanyol, a sólo dos puntos, marca la Intertoto, la vía que obliga a dar un rodeo. Hispalenses y periquitos se miden a la misma hora al Mallorca, en el Ono Estadi, y a Osasuna, en Montjuïc. Son los otros dos partidos donde juega el Athletic.
Los números, además, también dejan en buen lugar a los de Caparrós. Al margen de que los leones no caen en Riazor desde la temporada 2003-04, acumulan cuatro desplazamientos consecutivos en los que ha sacado rédito, con dos triunfos, ante Atlético de Madrid y Betis, y dos empates, en Almería y Huelva. Esa solvencia delata algo bueno. Porque este Athletic ha dado muestras de explotar sus virtudes lejos de San Mamés, donde la noticia buena radica en su cosecha de 18 puntos como visitante, cifra nada despreciable.
Sin embargo, el verdadero tótem de los rojiblancos nace en su defensa, la más segura de Primera. Un dato que habla por sí solo. Que desnuda la mano de Caparrós. El Athletic pondrá de nuevo a examen ese superávit. Iraola, Aitor Ocio, Amorebieta y Koikili, que regresa al once debido a la baja de Del Horno por lesión, serán los que deben hacerla buena y donde también pondrá su aportación Armando, que presume de tener a los postes como un aliado extra. Después llegará el momento de pegar. El Athletic, no en vano, ha marcado 15 de sus 31 goles como viajero, con una media de gol por partido que le ha dado pingües beneficios.
El duelo de Riazor se presta como una lucha sin cuartel. En A Coruña ya han llamado a la guerra. Para el Deportivo, los tres puntos son vitales de cara a asegurarse la permanencia e, incluso, a aspirar algo más. El ambiente delata la declaración de guerra a Caparrós, que no ha dejado muchos amigos en la Costa da Morte. Al de Utrera no le asustan estas situaciones. Le llevan a crecerse. También lo vivió, debido a su impronta sevillista, en el Ruiz de Lopera, en la triste noche del botellazo a Armando. Y Caparrós pondrá ese plus personal para que el Athletic no se arrugue en Riazor, estación determinante hacia Europa.
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