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13-04-2008
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Un primer plano de los ojos del nuevo 'número dos' del PSOE en el Congreso. Foto: alex larretxi
Politika
"Si hubiera un PNV dispuesto a bases de acuerdo pragmáticas dentro del Estatuto habrá entendimiento"
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"Si hubiera un PNV dispuesto a bases de acuerdo pragmáticas dentro del Estatuto habrá entendimiento"
Disposición al diálogo. Ramón Jáuregui no se cansa de repetir la voluntad de su partido de tender puentes con el PNV, admitiendo que la contundencia de Zapatero en su respuesta a Josu Erkoreka no estaba prevista. Diálogo sí, pero acuerdo dentro de los límites conocidos
Miren Ibáñez
gasteiz. Algo "sumergido" por su nuevo cargo como secretario general del Grupo Socialista en el Congreso, Ramón Jáuregui contesta a esta entrevista horas antes de que José Luis Rodríguez Zapatero sea investido por segunda vez presidente. Aún le llevará unos meses organizar "la orquesta de 169 músicos" que tiene a su cargo, pero Jáuregui asume con responsabilidad su relevante papel en la cocina parlamentaria. No podía ser de otra manera, un vasco para controlar los fogones.

Rodríguez Zapatero dedicó en su discurso de investidura muy poco tiempo a temas como terrorismo y modelo de Estado.

La ausencia de ETA del debate me pareció muy expresiva. El terrorismo no ocupó más allá de tres minutos en un debate de 12 horas, y no es casual. Mi opinión es que, si partimos de que la democracia ha derrotado a ETA y que el único destino de ETA es el abandono de la violencia, no podemos cometer la incongruencia de ubicarla en el centro del debate político. Y eso no fue sólo un criterio del PSOE o de su candidato, sino de todos los partidos, afortunadamente. Ésta es la cuestión, a ETA hay que combatirla y hay que hablar menos de ella.

La única referencia a ETA, de hecho, fue la propuesta de un nuevo pacto antiterrorista en el que el presidente tendió la mano muy especialmente al PP. ¿Qué forma adoptará ese nuevo acuerdo?

Partimos de considerar que un pacto de Estado reclama como condición necesaria la presencia del PP, pero no como condición suficiente del pacto. Y lo abrimos al arco parlamentario y en particular al PNV. Con el PP sí, pero con el PNV también. El acuerdo en esta materia, que debe ser un acuerdo superador del Pacto por las Libertades del año 2000 y también del Pacto de Ajuria Enea, es probablemente un acuerdo de reglas, de actitudes, más que de grandes palabras o de grandes párrafos o de documentos nuevos que probablemente no habrá. Y en ese sentido, yo soy de los que cree que con el PP sí, es necesario, pero con el nacionalismo vasco democrático, también.

Mariano Rajoy hizo en su discurso una consideración sobre esos pactos de Estado expresando que éstos "deben ser acuerdos entre PSOE y PP en todo caso y, si después se suman otros, mejor". ¿Qué consideración le merece?

Insisto en que en el tema terrorista, por ejemplo, si partimos del principio de que la democracia ya ha derrotado a ETA y que ETA no puede conseguir nada políticamente hablando de su terrorismo, eso nos tiene que llevar también a la conclusión de que lo que importa ahora es conseguir que en ETA lleguen a la conclusión de que tienen que abandonar la violencia. Ésta es la fase en la que nos encontramos ahora y me parece sensato, inteligente, y cargado de racionalidad pensar que para conseguir eso la contribución del nacionalismo vasco es fundamental. No voy a decir que sea una condición sine qua non, tampoco, pero entiendo que hasta el propio PP puede comprender la necesidad de este concurso.

En este sentido, las palabras de su compañero de bancada José Blanco dando por derogada la moción sobre el diálogo con ETA han causado un gran revuelo.

Yo las comparto plenamente. Desde un punto de vista formal, esa moción se inicia con la expresión el Congreso de los Diputados insta al Gobierno a. Ese Congreso ya es pasado y aquel Gobierno ya no existe y, desde el punto de vista jurídico, la resolución por tanto ha decaído. Pero, además, creo que cualquier analista debe reconocer que las circunstancias y el contexto en el que surgió la resolución de mayo de 2005 nada tienen que ver con las actuales. En aquel momento estábamos gestando una abandono de la violencia por parte de ETA que, a través del alto el fuego permanente, creíamos iba a ser definitivo. Pero hoy estamos ante una tozuda reafirmación por parte de ETA y en una inequívoca constatación de que quieren volver a matar, porque ya lo han hecho en Mondragón y van a intentar hacerlo en cualquier momento, con el último comunicado. No debiéramos polemizar por ese asunto sino mirar más a la realidad y al futuro.

Zapatero dedicó también en su discurso menos tiempo del esperado al modelo de Estado, teniendo en cuenta que tiene planteada sobre la mesa la hoja de ruta del lehendakari.

Hay una voluntad por parte del PSOE y de su candidato de no hacer de ésta una legislatura preñada de conflictos territoriales. Eso está claro en el discurso de Zapatero, que dedicó a la materia unas palabras bastante de ritual, reivindicando que hay que reformar los estatutos donde haya consenso, con arreglo al procedimiento establecido; que hay que insistir más en la vía cooperativa, de un funcionamiento cuasi federal del modelo autonómico, y que tenemos un problema importante, que es el tema de la financiación autonómica, que tenemos que intentar abordar por consenso. La propuesta vasca, vamos a llamarla así, no formó parte de sus comentarios salvo en el debate con el portavoz del PNV y la respuesta de Zapatero fue también muy contundente. No cabe nada fuera de la Constitución, hagan acuerdos en el País Vasco y no caben aventuras. Yo creo que en estas tres afirmaciones se contextualiza también la firmeza de la postura de este Gobierno, que, por otra parte, conviene decirlo, no ha querido salir en primera vuelta hipotecado por compromisos con partidos nacionalistas.

Algo que por cierto les han reprochado...

Lo hemos hecho con toda intención.

Volviendo a la propuesta del lehendakari, ¿no cree que el presidente dio la sensación de mayor dureza con el PNV que con otros grupos, a los que abrió la mano en algunos asuntos, como a CiU con el agua o a IU con la Ley Electoral?

No estaba prevista, porque habíamos previsto una dialéctica más suave con el PNV, pero también nos sorprendieron algunos términos, algunas metáforas y alguna insistencia de Josu Erkoreka, que seguramente tampoco tenía intención. Porque también creo que probablemente hubo una interpretación excesiva por parte del presidente. Pero lo cierto es que entre el mercantilismo y la metáfora del mus se produjo un clima que no deseábamos, ésa es la verdad. Ahora, yo personalmente estoy muy contento de la respuesta que el presidente le dio al PNV porque fue muy clara y muy rotunda, exigiendo al PNV una lectura más autocrítica de los resultados electorales y, en segundo lugar, advirtiéndole de que no vamos a especular con propuestas que no caben en la Constitución, que no tienen el acuerdo de los vascos y que no saben adónde van. Ese mensaje fue rotundo y yo me alegro mucho por ello, porque creo que al País Vasco hay que empezar a decirle las cosas claras y no seguir mareándole con hojas de ruta que no sirven para nada.

Esa contundencia también se ha interpretado como el deseo socialista de alargar los tiempos en relación al diálogo que plantea el PNV con vistas a las elecciones autonómicas...

Si hubiera un PNV dispuesto a plantearse bases de acuerdo pragmáticas en el marco del Estatuto, en una cooperación leal con el fin del terrorismo, aseguro un entendimiento pleno. No hay un cálculo electoralista por nuestra parte, pero sí hay una seria preocupación por cuáles son las propuestas del PNV y el lehendakari. Y no lo sabemos. No sabemos qué piensa el lehendakari de todo esto y no sabemos con qué va a llegar a La Moncloa dentro de un mes. No hay tacticismo ni electoralismo por parte del Partido Socialista. Zapatero quiere entenderse con el PNV, pero quiere saber con qué PNV, con qué proyecto y sobre qué bases. Y en ese sentido, el fin del terrorismo y la construcción del país sobre la base del acuerdo interno y del respeto al ordenamiento jurídico son nuestras condiciones. Lo que no sabemos es si el PNV y el lehendakari aceptan ese marco.

En relación al límite constitucional que estableció Zapatero en su discurso para ese eventual acuerdo, Iñigo Urkullu ha insistido en que para el PNV ése no es un problema, que incluso las conversaciones de Loiola se movían en cauces ajustados al ordenamiento jurídico vigente.

Seguir especulando con Loiola es moverse en la estratosfera de la realidad. (Silencio). Ya hemos dicho que hubo un intento consensuado con el PNV para incorporar a la democracia al mundo de la violencia, que dibujaba un marco digamos de respeto, en nuestra opinión, al ordenamiento jurídico y a la soberanía del Parlamento vasco y del Parlamento nacional en su momento. Por lo tanto, tirar de las esquinas de los papeles de Loiola es jugar en falso. Honradamente creo que el PNV se equivoca con eso, no es ése el camino. Ahora lo que importa es reconocer que ETA ha vuelto a la violencia y que necesitamos el concurso de todos y el consenso de todos, y desde luego incluyo al PP y al PNV, para conseguir ese objetivo. Yo comparto unas declaraciones de Txema Montero de que tenemos que encauzar a ETA al desistimiento de la violencia como primera medida y después tenemos que poner las bases de nuestra convivencia política, pero no antes.

Se lo pregunto de otro modo, el PNV les acusa de no querer sentarse con ellos a hablar de política si en la mesa no está Batasuna. ¿Es así?

No es ésa la manera decirlo, acabo de expresarlo y no tengo mejor manera de hacerlo. Otra cosa es que el PNV tiene que ser consciente también de que ésta no es una dialéctica PNV-Gobierno de España. El problema no es la respuesta de Madrid, sino la vertebración de la sociedad vasca, que no miren tanto a Madrid y miren más al País Vasco y se esfuercen más en vertebrar más la sociedad y el consenso del país. Cuando tengamos ese consenso, sin imponer como decía Imaz, hablamos. Pero la dialéctica no es con Madrid, es con los vascos. El conflicto no es con España, es de vascos con vascos.

¿Cree que hay margen para encauzar un entendimiento con el PNV?

Queremos tener unas relaciones con el PNV buenas. Queremos pactar con ellos muchas cosas y nuestra voluntad es de tender puentes, no de romperlos. No queremos trincheras con el PNV. Siempre hemos pensado que la sociedad vasca hay que construirla juntos y el PNV en el Congreso es un grupo importante, con el que queremos pactar y queremos seguir avanzando. Hemos hecho una cosa muy importante en el comienzo de la legislatura, que es darle una presencia en la Mesa del Congreso y facilitarle un grupo en el Senado, ya parece que se han olvidado. Seguiremos trabajando en esa dirección. Por medio hay un par de obstáculos, y es saber en qué plano se mueve el PNV a partir de la visita del lehendakari a La Moncloa. Esa incógnita puede determinar gran parte del futuro. Si volvemos a escuchar su hoja de ruta y su amenaza de consulta, probablemente vamos a estar condenados a una cierta catársis política en clave electoral, anticipada o plebiscitaria o como se quiera llamar. Bueno, si ése es el reto lo vamos a afrontar. Y si no es ése, ya veremos y ya responderemos porque no puedo especular más.

Hablando de elecciones, el PSE-EE ya ha activado los mecanismos interno para la designación de candidatos. ¿Cómo ve a su partido de cara a esa cita tras los buenos resultados del 9-M?

Yo soy de los que reclama prudencia en mi partido para evitar extrapolaciones fáciles e ilusionantes. Hay que ser precavidos. Probablemente hay una gran oportunidad de producir un resultado muy, muy bueno. Pero hay que ganarse la voluntad de mucha gente que nos ha votado en generales pero que no es seguro que nos vote en autonómicas, entonces, hay que hacer más cosas. Hay que consolidar una alternativa en clave de construcción de país, yo creo que tenemos que seguir siendo el partido que abandera el esfuerzo por el fin de la violencia desde la Constitución y la democracia. Tenemos que ser el partido del pacto, un partido que asegure la identidad del país y sus señas culturales en un marco del siglo XXI en España y Europa. En fin, pienso que hay una gran oportunidad y que tenemos que hacerlo bien, pero no está para nada, para nada, el pescado vendido.

¿Cómo han vivido desde Madrid toda la polémica generada estos días en torno a Arrasate?

Hubo un auténtico escándalo en la casa, en el partido, con la situación vivida por las declaraciones de Egibar y la manera que justificaron su negativa. Coincidió además en el mismo día en que acabábamos de hacer un enorme esfuerzo de cesión de nuestros puestos en la Mesa, no hay que olvidar que el PSOE ha renunciado a tener la mayoría en la Mesa del Congreso porque depende de CiU y PNV. Y en el seno del partido se vivió con auténtica conmoción. Hubo un día de pulso muy fuerte con el PNV y yo proclamo que ha habido una rectificación suficiente. No quiero humillar, pero en la historia política democrática del País Vasco son muy pocas las veces que el PNV haya hecho una rectificación tan sonora como la que hizo en este caso. Yo me alegro mucho y creo que vamos por el buen camino.

En su último comunicado, ETA amenaza directamente a la militancia socialista, ¿cuál es la situación a este respecto dentro del partido?

Estoy convencido de que siguen buscándonos. Lamentablemente, y lo digo porque lo siento, ETA es una mafia que quiere vengarse de toda la historia del proceso y lo va a hacer buscando a un pobre afiliado que no tenga protección. Ya lo hemos visto en Mondragón y me temo que puede ocurrir en otra ocasión. Vamos a intentar impedirlo, no van a hundir al socialismo vasco, es evidente. Aunque quedemos o queden cuatro ahí seguirán. Esta es la realidad y la afrontamos con la consciencia y la valentía que procede en estos casos.

"Rajoy, decidido a la renovación, si le dejan"

Cuando a Ramón Jáuregui se le pregunta por el discurso de Mariano Rajoy en el debate de investidura, no oculta cierta satisfacción por el tono empleado por el líder del PP. "Yo veo a Mariano Rajoy decidido a hacer una renovación interna en el PP. Creo que tiene una fuerte convicción de hacer una derecha más centrada, más moderna, menos anclada en el pasado, menos hipotecada por los gobiernos de Aznar. No sé si le van a dejar, pero creo que ésa es su intención y sus gestos, y sus nombramientos sobre todo, van en esa dirección. Eso me parece sano, yo creo que en España hace falta una derecha europea, moderna, libre de hipotecas del pasado. Y si lo hacen, pues bienvenido sea". Un viraje en la estrategia popular necesario para el PSOE teniendo en cuenta que Zapatero le planteó cuatro grandes pactos de Estado: "Yo creo que hay buena voluntad. Bueno, pues muy bien, vamos a intentarlo. No puedo decir más. También insisto en que no se puede ir al pacto envuelto en la bandera de la unidad pero luego poner todas las dificultades del mundo. Porque aceptar que el PP es fundamental no quiere decir que tengan capacidad de veto sobre los demás". >m.i.

sus frases

"Zapatero quiere entenderse con el PNV pero quiere saber con qué PNV, con qué bases"

"Este Gobierno no ha querido salir a la primera hipotecado por partidos nacionalistas"

"El pacto antiterrorista será de actitudes más que de documentos que seguramente no habrá"

"Yo reclamo prudencia a mi partido para evitar extrapolaciones fáciles e ilusionantes"
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