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Un hombre prepara un puesto de venta de frutas y verduras. Foto: deia |
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La subida de los precios de los alimentos centra los debates del FMI y el BM
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Ambos achacan gran parte de la responsabilidad de la carestía a la fabricación de biocombustibles.
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B. Sotillo
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bilbao. La fuerte subida registrada por los precios de los alimentos en todo el mundo -de un 48% desde finales de 2006, según el FMI- y sus repercusiones tanto para las economías desarrolladas como para los países emergentes y pobres, junto con las estimaciones de la duración y profundidad de la recesión que ya se evidencia en algunas de las principales economías mundiales, han centrado la cumbre de primavera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que se celebró en Washington. Aunque estos organismos no han facilitado recetas para combatir estas amenazas económicas, coinciden en achacar gran parte de la subida de los alimentos al aumento de los cultivos para biocombustibles. El director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, señaló que si sigue el ritmo actual habrá "consecuencias terribles sobre la inflación". En cualquier caso, los expertos creen que se deben buscar soluciones a corto plazo pero también a largo, porque el problema es "estructural". Según las previsiones del Banco Mundial, por ejemplo, los precios no volverán a los niveles de 2004 al menos hasta 2015.
A consecuencia de esa preocupación de los organismos económicos mundiales por el alza de los alimentos, se desató un debate sobre los biocombustibles, que nacieron con la promesa de convertirse en alternativa verde al petróleo y ahora cargan con la responsabilidad de ser uno de los principales culpables de la crisis global.
El debate sobre las ventajas de los biocombustibles es muy polémico en estos momentos, aunque el creciente uso de productos de origen vegetal como el maíz en Estados Unidos, la mandioca en China, la caña de azúcar y la soja en Brasil y el aceite de palma en Indonesia para la generación de combustibles y su posible impacto en los precios de la comida es desde hace tiempo objeto de estudio académico. Así, las alzas en el precio del trigo se trasladan a la harina, el pan y otros derivados; la subida de la soja se refleja en los aceites para cocinar y la margarina. El pollo, el vacuno y los lácteos también suben, ya que estos animales son grandes consumidores de maíz y soja. |
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