Madrid. Apenas 34.816 trabajadores -33.335 mujeres (95,7%) y 1.481 hombres (4,3%)- de todo el Estado hicieron en 2007 un paréntesis en su vida laboral y pidieron una excedencia para criar a sus hijos pese a que siete comunidades conceden ayudas económicas y tres de ellas -Euskadi, Castilla-La Mancha y Galicia- incentivan con cantidades más altas a los varones que se acogen a estos permisos. Esos más de treinta y cuatro mil casos de excedencias para el cuidado de los más pequeños suponen 8,6 de cada diez excedencias por razones familiares, mientras que poco más de una de cada diez se deben al cuidado de mayores o dependientes.
Por ambas razones, en conjunto, 40.237 empleados (el 10% de ellos funcionarios) se alejaron de sus puestos de trabajo algún tiempo a lo largo de 2007, y en ese caso la proporción de hombres aumenta considerablemente hasta un total de 2.327, es decir, uno de cada seis, según datos del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales .
Las cifras totales se han incrementado un 21% entre 2005 y 2007, periodo en el que los hombres que optaron por ocuparse de los hijos han aumentado un punto, del 3,3% al 4,3%, mientras que la proporción de los que se retiran voluntariamente para atender a otros familiares es mayor, un 15%, porcentaje estable en los tres años consultados.
El acceso de la mujer a mejores empleos, la maternidad tardía, cuando puede primar más la vida personal que la laboral, o algunas mejoras por la Ley de Igualdad como el mantenimiento del puesto de trabajo o el cómputo del tiempo como periodo cotizado, pueden influir en el aumento de solicitudes, pero la responsabilidad familiar está lejos del reparto igualitario.
Entre 30 y 40 años Falta conciencia social -todavía más de un 30% opina que la mujer debe trabajar menos que los hombres para dedicarse con mayor intensidad a los suyos-, pero también ayudas. Es la queja de quienes se plantean hacer una pausa laboral para vivir de cerca el crecimiento de sus hijos, en general empleados de entre 30 y 40 años y con antigüedad.
"Hay que echar cuentas, prescindir de un sueldo, aplazar proyectos como cambiar de casa o coche y tirar de los ahorros: calculo que me ha costado unos 12.000 euros, pero ha valido la pena", declara V. Navarro, 40 años y padre de dos hijos, después de seis meses entregado a Nicolás, el más pequeño. "Con mi primer hijo estaba plenamente dedicado a mi profesión y ni me lo planteé. Me arrepentí. Cuando nació el segundo, decidí que no podía perdérmelo", señala.
La experiencia fue "estupenda" y ha enlazado con una reducción de jornada. "Una de las mayores satisfacciones -dice- es cuando Nicolás, al vernos, me echa los brazos a mí, en vez de a su madre". Para él, una vivencia así "te abre los ojos". "Permite ver que tu profesión no es tan importante y lo duro que es el trabajo de la casa. Un no parar". "Y no tiene por qué suponer un paso atrás", añade.
Pero no siempre es así. El embarazo es el primer riesgo laboral para la mujer, y en muchos casos un obstáculo para desarrollar la carrera profesional, en particular por las del sector privado (32,8%) y las autónomas (32,5%), mientras que las funcionarias se sienten menos afectadas (23,4%), según la encuesta de Calidad de Vida en el Trabajo.
Entre los empresarios, un 40% reconoce juzgar como menos comprometidos a quienes se acogen a medidas de conciliación, según un estudio del IESE, y sólo un 17% son comprensivos con los empleados que dan prioridad a su familia. Así que, además de sufrir mayor tasa de paro, temporalidad, precariedad y diferencia salarial, la mujer también es la que suple la falta de infraestructuras sociales. Ellas fueron también en 2007 el 98,6% de ocupados a tiempo parcial por la atención de niños y dependientes y el 96,4% de quienes no buscan empleo por razones familiares, según el Instituto de la Mujer.
ayudas e igualdad Siete comunidades -Euskadi, Navarra, La Rioja, Baleares, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Galicia- otorgan ayudas, desde 3.000 a 8.700 euros, para excedencias o reducción de jornada por el cuidado de menores, y las tres últimas aplican una discriminación positiva, con cantidades más altas para los padres, en busca de su implicación.
Un hombre con excedencia en la CAV recibe 3.000 euros anuales, y 2.400 si es la madre. Galicia tiene una ayuda exclusiva para hombres y familias monoparentales, un pago único anual de 2.400 a 3.600 euros por reducción de horas de trabajo y por un máximo de ocho meses. La retribución en Castilla-La Mancha es de 600 euros mensuales, hasta un máximo de 3.000 euros y entre 100 y 400 si disminuye la jornada. Los importes se elevan en un 50% para padres y víctimas de violencia de género. Castilla y León adjudica más puntos a los progenitores que solicitan ayudas: casi 7.000 euros con carácter general. |