lAS enfermedades cardiovasculares son hoy en día la primera causa de muerte en el mundo occidental y el hotel Carlton, que alberga cada año a miles de personas que visitan la capital vizcaina, es consciente de esa realidad. Con el objetivo de poder ayudar a un cliente en caso de que éste sufra una parada cardiaca han decidido añadir un elemento más a su elegante recibidor. Se trata de un pequeño desfibrilador que, por cierto, los trabajadores del hotel esperan no tener que estrenar.
Una quincena de empleados invirtieron dos días en aprender la reanimación cardio-pulmonar básica y el funcionamiento del aparato, de tal forma que siempre haya alguien trabajando en el hotel que sepa cómo utilizarlo en caso de ser necesario. "Todo el personal de recepción conoce el manejo del desfibrilador porque están las 24 horas del día. Es uno de los motivos por los que lo hemos colocado en el recibidor, para que esté situado en una zona que sea de paso frecuente", comenta Alberto Gutiérrez, director del hotel, en sus declaraciones a DEIA.
El modelo que ha elegido el Hotel Carlton es el que han incorporado los campos de fútbol de Primera División. Es de fácil manejo e incluso se trata de un "aparato inteligente". Es relativamente sencillo saber si una persona respira o si tiene pulso, pero saber si su corazón está fibrilando no es tan fácil. "La máquina detecta el estado del afectado e incluso te va diciendo los pasos que tienes que hacer", relata Gutiérrez.
Julián Martínez es director de alojamiento del hotel y ha recibido, junto a sus compañeros de recepción, el director de alimentos y bebidas y dos jefes de cocina, el curso de manejo del desfibrilador. "Es sólo una garantía porque no tenemos ningún médico en el hotel. Hay que tomar precauciones ya que se trata de un sitio en el que, además de ofrecer alojamiento, también se celebran banquetes y reuniones de negocios en los que se genera mucho estrés, o puede incluso producirse algún atragantamiento con la comida", explicó. Por el momento nunca se ha producido un incidente de este tipo y Julián Martínez confía que se continúe en la misma línea.
El desfibrilador no supone una gran inversión para locales públicos y Martínez cree que con el tiempo se irá incorporando en muchos lugares. "Con el tiempo supongo que se irá extendiendo. Se verá que es algo necesario, porque el porcentaje de personas que tienen una parada cardiaca va en aumento y será un problema a tener en cuenta", advierte el director de alojamiento.
La llave del cajón transparente que recubre el desfibrilador permanece en la recepción a disposición de cualquiera de los empleados del hotel. Diez minutos más de vida es lo que puede aportar a una persona que sufra una parada cardiaca. Un tiempo que puede resultar esencial mientras se está a la espera de que la ambulancia llegue a su destino. |