|  |  | 3 | 0 |  | |  | | Pako Ruiz Enviado especial |  | A coruña. Frenazo en seco. El Athletic salió roto de Riazor. Sufrió una derrota sin paliativos que le deja en su sitio. Que le indica que el objetivo de la Copa de la UEFA, ayudado por las victorias del Racing y Sevilla, pasa a mejor vida. Que sólo le queda la Intertoto, también ayudado por la derrota del Espanyol, como único consuelo en una pelea donde se mete el Deportivo, que además gana el average particular a los rojiblancos. Porque el equipo de Caparrós mostró ayer su peor versión, la que le lleva a ver rota la racha de seis jornadas consecutivas sin perder. Porque el Athletic, que sufrió la mayor goleada de la presente temporada, ofreció una paupérrima imagen. Nada que ver con la mostrada desde el mes de marzo. El Athletic, sin más, perdió gran parte de su crédito. Porque su actitud no fue la propia en un partido que tenía su trascendencia. Lo tiró. Se lo dio al conjunto de Miguel Ángel Lotina, que se encontró con una tarde plácida que no se esperaba a eso de las 17.00 horas. Al Athletic, por tanto, le toca enmendar la plana y ponerse las pilas con la visita a San Mamés del Valencia, un equipo en plena decadencia.
Caparrós, que rescató el 4-2-3-1, apostó por el once previsto. Es decir, Joseba Garmendia se ganó repetir como titular una semana después de su notable actuación ante el Espanyol, donde anotó el tanto de la victoria. Por lo demás, David López regresó a la titularidad dos meses después para ocupar la vacante de Markel Susaeta, que el sábado bajó al filial para colaborar en el empate que firmó el Bilbao Athletic ante la Ponferradina. Koikili, tras cuatro semanas en el banquillo, también regresó merced a la baja de Asier del Horno, en tanto que Javi Martínez y Yeste repitieron pareja en el doble pivote. Miguel Ángel Lotina, por su parte, volvió a poner en escena el 4-5-1 que tan buen resultado le ha dado y sólo movió una pieza, al recuperar a Wilhelmsson, ausente ante el Racing, para devolver a Juan Rodríguez a la banqueta.
La estrategia tiene su particular plus en el fútbol. Es una vía válida. El Deportivo recurrió a ella. Sacó petróleo de una jugada a balón parado. Sergio botó una falta en el costado izquierdo, habilitó al segundo palo, donde tocó de cabeza Lopo para servir a Coloccini, que batió a Armando. La defensa menos goleada de Primera División, que ya no lo es, quedó mancillada. Lo que debe doler. Llega el momento de lucir una etiqueta interesante y te sacan los colores. El Athletic, sin más, encajó un gol de una forma que parecía olvidada y que tanto daño había hecho en el pasado reciente.
Lo cierto es que el tanto de Coloccini a los 31 minutos rompió una primera mitad que caminó bajo la igualdad. La prudencia se había hecho un hueco. Deportivo y Athletic se miraron de frente. Arriesgar, lo mínimo. Los rojiblancos, donde Yeste asumió la dirección, tiraron de inventario. Avisaron en el inicio, con un disparo de Garmendia y un cabezazo flojo de Llorente tras un gran servicio de Koikili. El cuadro gallego respondió gracias a dos apariciones de Lafita y Xisco. La falta de acierto impidió cualquier sobresalto. El partido entró en un toma y daca, hasta que llegó la acción de estrategia que marcó el duelo. Los de Caparrós, en un regreso a Riazor que fue menos morboso de lo previsto, buscaron arreglar la situación. Un error de De Guzmán del que se valió Garmendia para servir a Llorente pudo sellar el empate, pero el de Rincón de Soto no pudo con Aouate. Llorente, volcado en una labor de mono de trabajo, lleva ya seis encuentros sin ver puerta. Dos disparos lejanos de Javi Martínez, de nuevo implicado en su función de sacrificio, y Koikili completaron los avisos rojiblancos, si bien Xisco, en una contra, pudo aumentar la ventaja deportivista.
riki, decisivo El Athletic estaba obligado a ofrecer algo más en el segundo acto. Lo hizo durante los primeros diez minutos. Porca miseria. Un córner botado por Yeste que cabeceó alto Javi Martínez asustó a Aouate. El de Aiegi, que acabó de central tras la marcha de Aitor Ocio, no pudo repetir en el estadio donde se consagró la temporada pasada con aquel histórico doblete. Poco después fue Iraola el que puso a prueba al meta israelí, que despejó con solvencia el duro disparo del usurbiltarra. El Athletic agotó sus existencias y ni siquiera la entrada en Aduriz, decisivo en el Nuevo Colombino, sirvió para reanimarle.
Riki, en cambio, sí fue determinante. Lotina recurrió a él cuando peor pintaba para su equipo. Y Riki, al que se la da muy bien el Athletic ya que marcó en el encuentro de la primera vuelta en San Mamés, le respondió con creces. A los pocos segundos de comparecer ya protagonizó una buena ocasión de gol. Tres minutos después, forzó el penalti ante un Amorebieta que cayó en la trampa. Sergio no falló desde los once metros. El Athletic ya estaba sentenciado. Con casi media hora por delante. Treinta minutos de penitencia. Porque el conjunto de Caparrós se convirtió en una marioneta del Deportivo, crecido por la inercia favorable y que se gustó.
El conjunto rojiblanco se resignó a su suerte. A un castigo con mayúsculas. El Athletic ya no estaba. Arrojó, sin más, la toalla. Roto por todos los costados. Un pecado. El Deportivo, además, se fue a por más. Llegó el tercero, obra de Filipe y a pase de Riki, la pesadilla de los leones. Pudo ser antes, pero la madera lo impidió. A Armando le volvió a rescatar su mejor amiga, aunque en esta ocasión no sirvió para nada, en un cabezazo de Xisco y en una falta de Filipe que se topó con el larguero después de que tocara el meta de Sopelana.
En anécdota quedó la entrada en escena de Iñaki Muñoz y Cuéllar, que volvía a jugar dos meses después, unos recursos que no tuvieron efecto alguno. El conjunto de Caparrós, que tuvo que soportar la ironía del público de Riazor, acabó hecho añicos. Una situación extraña en lo que va de curso. Pero real. El sueño de Europa se difumina, por lo menos por la vía de la Copa de la UEFA. Sólo queda la opción de la Intertoto. Sin más, el único objetivo. |