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Tres de los hijos de Remigio Mendiburu intercambian opiniones con la diputada de Cultura, Josune Ariztondo. |
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Esculturas de un bombardeo
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El Museo Euskal Herria de Gernika-Lumo se suma a los actos en recuerdo del bombardeo que asoló la localidad foral en el año 1937 con una muestra retrospectiva del artista Remigio Mendiburu. Su inspiración, la violencia del trágico suceso.
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Texto Imanol Fradua foto Iñigo Alberdi
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los sucesos trágicos y la violencia generada por las guerras son, en multitud de ocasiones, fuentes de inspiración tan importantes como la belleza. Así lo demuestra la retrospectiva abierta desde ayer en la sala de exposiciones del Museo Euskal Herria de Gernika-Lumo sobre las obras del activo agente cultural vasco Remigio Mendiburu (Hondarribia, 1931-Barcelona, 1990) vinculadas al terrible bombardeo de la localidad foral como temática vertebradora, subrayando desde la agonía hasta la esperanza.
La pinacoteca recoge los ecos de un trágico suceso reconvertidas en piezas artísticas de gran expresión y fuerza plástica. La muestra, abierta en el Museo Euskal Herria hasta el próximo 15 de junio, viene a unirse a la batería de eventos culturales organizados en memoria del bombardeo de Gernika-Lumo, que este año cumple su 71 aniversario. Se trata del particular homenaje a la caída de las bombas sobre la población civil gerniquesa que dio paso a la desolación durante un lunes de mercado del 26 de abril de 1937, elaboradas por un creador que abrazó las corrientes contemporáneas que revolucionaron el arte vasco durante buena parte de la década de los 60.
gran esfuerzo Constituida por 24 obras "vinculadas, directa o indirectamente, a la violencia en general y al bombardeo de Gernika-Lumo de un modo más particular", según manifestaron ayer fuentes del Departamento de Cultura de la Diputación de Bizkaia, que ha logrado reunir con gran esfuerzo una colección de piezas surgidas de un artista marcado irremediablemente por los sucesos a los que tuvo que hacer frente durante su trayectoria personal.
En concreto, la muestra de Remigio Mendiburu -inaugurada ayer con la asistencia de la diputada de Cultura, Miren Josune Ariztondo, y el comisario de la exposición, Xabier Sáenz de Gorbea-, recoge aquellas situaciones de caos que sugestionaron a Mendiburu en plena posguerra. Unos episodios inolvidables, tales como la huida que emprendió junto a su familia, siendo él hijo de republicanos vascos, que fueron reconvertidos años después en obras artísticas.
La coqueta pinacoteca gerniquesa de titularidad foral, ubicada en el número 5 de la calle Allende Salazar, presenta una colección que reúne tanto trabajos figurativos como abstracciones del reconocido y polifacético autor de Hondarribia, en la que se entrelazan grandes dibujos y pequeñas esculturas elaboradas en diferentes materiales, entre los que destacan el bronce, la escayola, el plomo o el barro, principalmente.
"conjunto de experiencias" Desde el laberinto de Dado para 13 y las bidimensionales series Zaldi, Gernikako Loreak o Txoria, realizadas durante los años 70, hasta las tridimensionales esculturas Casas bombardeadas y Obras astilladas concebidas algunos años después, la completa retrospectiva de Remigio Mendiburu "recoge un conjunto de experiencias que afrontan la cuestión del bombardeo de la localidad foral desde la alegoría hasta la expresión dramática, entre la estructura agónica y el canto de esperanza ante el futuro", según explicó Sáenz de Gorbea.
El comisario de la muestra ensalzó la figura del creador, considerado "uno de los artistas más importantes en el panorama vasco de posguerra, y que junto a Jorge Oteiza y Eduardo Chillida conforma la plana mayor de la creación plástica vasca entre los años 70 y 80", valoró.
profunda denuncia Por su parte, Ariztondo destacó lo "impactante de sus abstracciones, dibujos y pequeñas esculturas", subrayando de manera especial "su profunda denuncia de la violencia, de la brutalidad que sufrió nuestro pueblo, Gernika en especial, y que yo haría extensiva al fanatismo que origina, también hoy, un sufrimiento extremo a muchas personas en Euskadi". A este respecto, la diputada de Cultura invitó a "imaginar el sufrimiento íntimo de Remigio Mendiburu al ver su genio transmitido con tal intensidad".
En su mayoría, las obras recogidas en el Museo Euskal Herria son inéditas y ninguna pinacoteca vasca las ha mostrado hasta la fecha, ya que forman parte de la colección familiar del artista de Hondarribia. De hecho, según señaló el comisario de la exposición, "no existen piezas escultóricas de Mendiburu en Bizkaia, lo que supone un gran déficit que nos deja cojos visto el reconocimiento que siempre ha tenido en la cultura vasca".
La muestra abierta ayer en un espacio que "recoge el espíritu y la sensibilidad emocionada y emocionante que tenía Remigio Mendiburu", permite recorrer su obra desde el laberinto inspirado en el lauburu, donde en sus grandes paredes se representan las grietas y los bombazos, pasando por el acercamiento a los Guernicas, con el caballo o las flores, hasta finalizar con un canto a la esperanza representado por los pájaros. |
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