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Amalia Urgoiti posa en la entrada del local junto a una imagen de tamaño natural de una monja clarisa que servirá de reclamo. Foto: j. sampedro |
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Bilbao estrena su primera tienda de productos elaborados en conventos
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La repostería será el producto estrella, pero también ofrecerá licores, cervezas, mermeladas o empanadas.
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Cristina Carcedo
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bilbao. El Casco Viejo de Bilbao contará desde esta tarde con la primera tienda en Euskadi que distribuirá productos fabricados en conventos. En un local, junto a la catedral de Santiago, la figura de una monja a tamaño natural dará la bienvenida a los amantes de los productos monacales, a La Abadía de Bilbao. Así se llamará este comercio cuyos proveedores serán alrededor de 25 conventos de varias comunidades autónomas. Clarisas, benedictinas, dominicas o cistercienses, entre otros, fabricarán licores, mermeladas, turrones o rosquillas hasta llegar a un total de 600 dulces y licores diferentes.
No existe un antecedente similar en la capital vizcaina a excepción de la feria de la Encarnación a la que asistieron 15.000 personas en la anterior edición, pero que tan sólo se celebra una vez al año. Alejandro Maleta y Amalia Urgoiti serán los encargados de proveer Bilbao de dulces de convento durante todo el año: "Primero visitamos los conventos porque queríamos saber si era un tema viable ya que hay lugares donde producen muy pocas cantidades o sólo en determinadas épocas del año", comentó Amalia en sus declaraciones a DEIA.
Conventos, monasterios y abadías de Cantabria, Burgos, Palencia, Salamanca o Zamora elaborarán los productos, y los encargados de la distribución serán en ocasiones Alejandro y Amalia: "Hay repostería tan frágil que tendremos que ir a cogerla nosotros mismos. Son productos muy cuidados y eso es lo que vamos a transmitir", comentó la propietaria. La Abadía de Bilbao contará con mermeladas de Sevilla, cerveza Trapense, empanada de Salamanca e incluso chocolate de las Clarisas de Salvatierra, elaborado con cacao procedente directamente de sus misiones en Ecuador.
Todo el proceso de elaboración de estos productos se realiza a mano por las monjas y son de primera calidad aunque, según Alejandro, "algunas se muestran reacias" y ninguna quiere entrar en el circuito comercial: "Las reglas monásticas les prohiben enriquecerse y sólo elaboran los productos necesarios para subsistir. Por eso al principio nos pareció un proyecto complicado".
Pero la realidad es que los conventos de pequeños pueblos no dan salida a toda la producción. Según el matrimonio propietario de la tienda hay unos 1.000 conventos en el Estado que necesitan trabajar para subsistir y unos 300 se dedican a la repostería: "A los conventos de las ciudades como Salamanca no les interesa porque lo venden todo pero en los pueblos no pasa eso. Una monja nos ha llegado a decir que estaban rezando para que llegásemos nosotros", comentaron.
Iñaki Arce ha sido el encargado de elaborar la figura a tamaño real de una monja, que funcionará a modo de reclamo a la entrada de la tienda: "La tienda es muy pequeñita, pero creímos que tenía que estar situada en el Casco Viejo", aseguró Alejandro. Una de sus inspiraciones fue un lugar similar situado en el barrio gótico de Barcelona: "Lo que queremos es crear un punto de referencia en Bilbao. Es un negocio complicado porque son productos muy perecederos a los que hay que dar salida rápidamente, pero no dudaremos en abrir los domingos, ya que es un día en el que hay que competir con las pastelerías". |
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