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El equipo directivo del Museo Guggenheim, con su director, Juan Ignacio Vidarte, en el centro de la imagen, durante la comparecencia del pasado miércoles para dar cuenta del desfalco cometido por el ex director de Finanzas, Roberto Cearsolo. Foto: oskar martínez |
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El TVCP reitera que ya recomendó realizar auditorías externas anuales en el Guggenheim
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ya alertó de que las cuentas no estaban sujetas al control de la administración . El presidente del Tribunal Vasco de Cuentas Públicas pide comparecer en el Parlamento vasco para informar del fraude.
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Maite Redondo
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BILBAO. ¿Cómo es posible que durante diez años el director financiero del Guggenheim haya conseguido traspasar a su cuenta bancaria casi medio millón de euros del museo? Esa era la pregunta que ayer se hacían muchos con respecto al presunto desfalco realizado por el ex director de Finanzas, Roberto Cearsolo, y que él mismo confesó hace unos días a través de una carta. Según todos los medios consultados por este periódico, "aunque es un proceso arriesgado en la práctica no resulta nada complicado si el control lo tiene sólo esa persona".
Los miembros del Tribunal vasco de Cuentas (TCVP) se reunían ayer con carácter de urgencia para analizar la situación surgida tras el despido y la denuncia presentada por el museo bilbaino contra el hasta hace unos días responsable de sus finanzas, Roberto Cearsolo, que incluso implantó en el museo bilbaino un modelo de gestión que fue premiado con la Q de plata.
Y, sobre todo, para impedir que esto pueda volver a suceder en el futuro. "Incluso los controladores tienen que ser controlados. Esa falta de control ha facilitado la apropiación de medio millón de euros", explicaba uno de los integrantes del TVCP. Tras una larga reunión, se emitió un extenso comunicado en el que el TVCP dejó bien claro que esta entidad ya había recomendado la conveniencia de que la sociedad Tenedora auditase sus cuentas anualmente, como en el caso de la Fundación, ya que no habían sido auditadas por auditorias externas desde 1997".
El Guggenheim comenzó a adquirir obras de arte para su colección antes de la inauguración del museo, en octubre de 1997. Con este fin, el Gobierno vasco y la Diputación de Bizkaia constituyeron a partes iguales la sociedad Tenedora, una sociedad limitada a la que han dotado anualmente con unos seis millones de euros. Hasta el momento, se han invertido ya 90 millones de euros.
Pero, la sociedad Tenedora sólo se sometió a auditorías privadas en 1995, 1996 y 1997. El año pasado, volvió a hacerlo tras descubrirse la ruinosa operación de cambio de divisas de 2002 a 2005 para la adquisición del conjunto escultórico de Richard Serra, en la que se perdieron unos seis millones de euros. Fue entonces cuando el Parlamento Vasco decidió este invierno que a partir de ahora se tendrá que auditar todos los años.
El director general del Guggenheim, Juan Ignacio Vidarte, reconocía el pasado miércoles, cuando informó a los medios de comunicación del presunto desfalco, que se arrepentía "de no habernos sometido a más auditorías de las que hemos tenido, aunque esto no nos hubiese garantizado descubrir estas irregularidades; ni el propio Tribunal de Cuentas las detectó en sus fiscalizaciones".
El TVCP acordaba ayer solicitar la comparecencia de su presidente, Jesús Álvarez Galdós, ante el Parlamento vasco para explicar el periodo fiscalizado que abarcó desde el inicio de las actividades para la creación del museo en 1992 hasta el 31 de diciembre de 1998, cuando se finalizaron las obras de urbanización, y el informe del periodo 1999-2005.
control El primer trabajo fue bastante duro con el museo al presentarse en las conclusiones las "deficiencias legales" encontradas tanto en la construcción como en la contratación de personal. En el informe, se planteaban diversos "problemas" de control económico-financiero en la Inmobiliaria y en la Tenedora, motivados principalmente por ser la participación de las dos administraciones públicas propietarias del 50% de las acciones -Gobierno vasco y Diputación-, "con lo que no se integraban las cuentas de dichas sociedades en ninguna de las dos administraciones y, por lo tanto, no estaban sujetas al control de las mismas".
Por otra parte, detalló que se realizó un informe de fiscalización de la actividad de la Fundación Guggenheim en 2005. Este segundo informe comprendía la fiscalización de la Fundación y la fiscalización de las adquisiciones de obras de arte desde 1999 hasta 2005 de la sociedad tenedora.
En el apartado de consideraciones sobre los sistemas de control interno y procedimientos de control se le achacaba a la Fundación que las disposiciones de fondos de tres entidades bancarias se realizaban con una sola firma, "recomendándoles que se hicieran con, al menos, dos firmas".
A la hora de adquirir obras de arte, el informe recogía las pérdidas de seis millones de euros por las diferencias de cambio en las compras de dólares. Vidarte explicó en su momento que fue "una pérdida contable", avalada por el comité asesor de finanzas de la Sociedad Tenedora. "Mejor si no se hubiera hecho", reconoció, "pero entonces parecía razonable y sensato", aseguró. Sin duda, no ha sido un buen año para el museo.
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Tribunal vasco
"No se integraban las cuentas de las sociedades en las
de la Administración"
"Por lo tanto, no estaban sujetas al control ni del Gobierno vasco ni de Diputación"
"La Tenedora y la Inmobiliaria no han tenido auditorías externas desde 1997"
"Las disposiciones de fondos se realizaban con una firma, se tenían que haber hecho con dos" |
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