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Jesús Rodríguez trabajo la pasada Navidad, Nochevieja y Reyes. |
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el debate sobre horarios comerciales
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Los gremios del domingo laborable
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Miles de trabajadores realizan una valiosa labor prestando servicios a la sociedad mientras el resto descansa y disfruta de su tiempo libre. Es una fuerza laboral invisible, que hace equilibrios para conciliar la vida profesional con la personal.
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Un batallón silencioso de trabajadores se encarga de que los servicios básico y de ocio no queden desatendidos los días festivos. En algunos se trabaja 365 días al año. DEIA ha pulsado las sensaciones de estos profesionales del full time.
el bombero > jesús rodríguez
"Mi mujer tiene asumido que cuando me toca, me toca"
Muchos piensan que el trabajo de bombero es un chollo. "Como cualquier otro, tiene partes buenas y partes malas", explica Jesús, bilbaíno de 47 años. La ventaja es que trabajan con guardias de 24 horas. Después de toda una jornada intensiva, le tocan cinco días de asueto, salvo en verano, que la libranza se reduce a tres días. La otra cara de la moneda es que "cuando todos escapan de un incendio, nosotros nos metemos entre las llamas". Con su sistema de turnos, a los bomberos les toca trabajar un domingo cada seis semanas.
Mientras la sirena del parque permanece en silencio, pasan la mayoría del tiempo efectuando maniobras y haciendo deporte. Pero siempre están alerta. "Yo llevo 24 años aquí y ya tengo asumido que si te toca trabajar un domingo o un festivo… Es lo que hay". Por ejemplo, su grupo tuvo guardia el último día de Navidad, Nochevieja y Reyes. "Este próximo domingo [por hoy] es el cumpleaños de mi hijo, pero… ajo y agua. Mi mujer ya tiene asumido que cuando me toca, me toca". A Jesús "no le importaría" que hubiese comercios abiertos los domingos, pero se solidariza con los trabajadores de ese sector y entiende que "desde el punto de vista humano", defiendan su derecho a descansar.
el taxista > mikel arranz
"Trabajo los domingos porque quiero y porque me compensa"
Mikel comenzó a conducir un taxi hace once años y desde entonces cumple religiosamente con la cadencia de trabajar un fin de semana sí, y al siguiente no. Su caso es particular, porque es autónomo: "Yo, realmente, trabajo porque quiero y porque me compensa la pasta que puedo ganar un domingo". Por eso comprende que el personal comercial se rebele ante la "obligación impuesta" de acudir a la tienda los días de fiesta. "Me parece genial que se planten ante los empresarios", indica, "otra cosa sería si acordaran trabajar o si hubiese voluntarios que les interesara para cobrar horas extra".
Este chófer de 38 años conoce los sinsabores de dejar a la familia en casa para coger el volante. Los turnos son de 12 horas diarias. Cuando le toca fin de semana, comienza el sábado por la noche y acaba a las siete de la mañana. Se va a casa a dormir, almuerza con los suyos y vuelve a marcharse de taxis de siete de la tarde a una de la mañana. "Es duro, no lo voy a negar", confiesa.
el camarero > javier lucio
"No conozco a nadie en el oficio que cobre pluses de domingo"
Para el sector del ocio, el trajín comienza cuando el resto de los ciudadanos ficha a la salida de sus fábricas y oficinas. Javier, de 49 años, lo sabe bien. Acumula "treinta y tantos" tras la barra de un bar. Ahora sirve en un establecimiento próximo a San Mamés que -"afortunadamente", dice- sólo abre los domingos en los que el Athletic juega en casa. "En este oficio el domingo se da por supuesto".
¿Cobran un plus? "Nada de nada. El convenio no recoge pluses, y no conozco a nadie que los cobre. En todo caso, si te toca trabajar un día que tenías fiesta, te lo pagan como horas extra", comenta resignado.
el chófer > nicolás ormazabal
"Ahora lo llevo bien, pero cuando tenga hijos... No sé"
El transporte público es otro de los servicios que no se interrumpe. El día de Navidad, salen metros a la hora de comer. El Viernes Santo, sin un alma en la calle, los autobuses siguen cubriendo rutas. Nicolás es conductor de Bizkaibus y Bilbobus. Le abordamos en la estación de Garellano, recién llegado del aeropuerto. "Me tocan unos dos domingos al mes, unas veces más y otras menos", nos revela. A sus 37 años, por ahora no se queja porque "suelo coincidir en los horarios con mi mujer. Cuando tenga hijos… No sé, a lo mejor entonces me costará más".
La cruz de trabajar cuando el resto se divierte la comenzó digerir desde que comenzó a trabajar en hostelería con 17 años. Con el tiempo, ha aprendido a sacar partido a descansar entre semana, "cuando te puedes dar un paseo tranquilo por el centro comercial sin que esté a rebosar de gente". ¿Comercios abiertos los festivos? "Si necesitas algo un domingo, normalmente lo puedes dejar siempre para el lunes", reflexiona. Además, no acudiría más a menudo a las tiendas aunque ampliasen las jornadas de apertura.
la enfermera > nerea gay
"Me gusta tener días libres entre semana para hacer recados"
Nerea es enfermera en el hospital de Basurto. Dependiendo del calendario, tiene guardia entre uno y dos fines de semana cada mes. La sanidad es uno de esos servicios que sólo se echarían en falta si uno acudiese malherido un domingo a mediodía y descubriese que el centro médico está ¡cerrado! Esta portugaluja de 32 años lleva con resignación su trabajo en días festivos: "Lo de conciliar la vida laboral y la familiar lo llevo bastante bien". Incluso apunta una serie de ventajas. "A nadie le gusta venir un domingo, pero me compensa tener días libres entre semana porque puedo hacer recados, ir a los bancos…".
Su ritmo laboral consiste en una tanda de siete jornadas de labor y entre cuatro y cinco de descanso. Le parece justo que los empleados del comercio se resistan a trabajar cuando es fiesta. "Cada uno pide lo que mejor le conviene en su actividad. Hombre, a mí como compradora no me importaría que abrieran algún festivo, pero es más por capricho que por necesidad. Y, en todo caso, se debería hacer si los trabajadores estuviesen de acuerdo y se les pagara un plus", opina. |
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