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Y la tortuga ganó a la liebre
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Cerca de 40 coches antiguos participan en el II Rally Silken Ciudad de Vitoria en una prueba en la que el autocontrol al volante se impone a la velocidad para conseguir la victoria.
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COmo en la fábula de Esopo en que la tortuga vencía en una carrera a la liebre gracias a su constancia y paciencia, los casi 40 coches antiguos que participaron ayer en el II Rally Silken Ciudad de Vitoria se convirtieron en protagonistas de la misma historia e hicieron gala de su autocontrol para intentar vencer una prueba en la que lo que menos se valoraba era la velocidad.
Porsche, BMW, tiburón, dos caballos y algún que otro mini formaron parte de esta espléndida corte que hacía abrir los ojos como platos a los más pequeños, y también a los que ya no lo son tanto. "Yo quiero uno como éste", le decía un niño a su padre con la nariz pegada a un Renault Alpine A 110 de un precioso azul metalizado. Y el padre le sonreía pensando, probablemente, en que él también desearía uno.
Y es que este comentario sólo era uno de los muchos que se podían oír entre los múltiples curiosos que se paseaban entre los coches aparcados antes de la salida. "A ver si soy más alta que ése", gritaba Nerea acercándose a uno de los deportivos.
Auténticas joyas que son como hijos para sus dueños y que pueden sonar a recuerdos del ayer, pero que están en plena forma. No hay más que ver la paliza que se pegaron en la prueba de 442,36 kilómetros por Araba, Burgos, La Rioja, Soria y Nafarroa. Un rally de regularidad en el que gana el que es capaz de mantener una media de velocidad menor a los 50 kilómetros, respetando, por supuesto, las normas de circulación y sometiéndose a controles vistos y otros secretos que penalizan a la décima de segundo una salida en el cuentakilómetros. Maikel del Cid, campeón de la pasada edición, llegaba "no para ganar sino para divertirme" y aseguraba que "lo más difícil es el trabajo del copiloto para no perder el recorrido y manejar los aparatos de precisión". Es decir, la labor de Natalia López, copiloto del Porsche 911 T, una de la pocas chicas presentes que quedó tercera el año pasado y llegaba para vencer. "Este año queremos quedar entre los tres primeros, aunque es muy desagradecido porque en una que no esté permitido adelantar, puedes pasar del primero al último". En cualquier caso, la satisfacción estaba asegurada aunque sólo sea porque como decía Julián, dueño de un BMW 2002, "podemos sacar el coche, que es algo que no puedes hacer siempre". Una lástima. |
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