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Ropas tendidas en los pasillos interiores de la casa ocupada por rumanos en Altzola, Elgoibar. Foto: jabi león |
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El dueño de una de las casas que ocupan rumanos en Elgoibar cree injusto que se le acuse de desidia
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afirma que ya ha autorizado que se proceda al desalojo de la vivienda. Asegura que ha estado en contacto con la Asociación de Vecinos de Altzola.
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ANA Úrsula Soto
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Donostia. El propietario de una de las casas ocupadas por rumanos desde junio de 2007 en el barrio de Altzola, de Elgoibar, califica de "injustas" las críticas vertidas tanto por parte de los vecinos de la zona como por el Ayuntamiento sobre su supuesta desidia al no hacer nada para evitar esta situación.
Mario Rocandio, quien ostenta la propiedad de la casa ubicada en el número 6 de la calle Donostia, de Elgoibar, señala en un comunicado enviado a este periódico que es "injusto" que tachen su actitud de "negligente y despreocupada" ante los okupasporque, según asegura, ha estado "en todo momento en contacto con la Asociación de Vecinos de Altzola (Zubibai) y los representantes del Ayuntamiento" y, por tanto, ha actuado "de acuerdo con las sugerencias" que le han realizado.
Asevera que el 29 de noviembre de 2007 denunció ante el Juzgado de Paz de Elgoibar la ocupación de su casa "sin su consentimiento" y solicitó el desalojo de sus ocupantes.
un conflicto largo Esta situación saltó a la palestra pública hace más de un mes, cuando el 8 de marzo se desplomó parte del mirador de la casa-torre ubicada en el número 8, contigua a la de Mario Rocandio y también ocupada por los rumanos. Esta casa, además, está catalogada como edificio histórico del siglo XVII.
Las críticas ya anteriores de los vecinos por la falta de higiene de los moradores se unieron entonces al peligro de que algo más grave pudiera ocurrir, porque afortunadamente el incidente de ese sábado día 8 no produjo heridos.
El Ayuntamiento decidió tomar cartas en el asunto y, esa misma semana, técnicos municipales visitaron ambas viviendas. El informe que realizaron a raíz de la inspección ocular es que ambas se encuentra en "ruinas", por lo que iniciaron el correspondiente expediente. A primeros de este mes solicitaron ante un juzgado de Donostia la orden de desalojo para poder actuar. Mientras tanto, el lunes día 7 comenzaron la limpieza exterior de la zona y derribaron los restos del mirador que se había desplomado el mes anterior.
Fuentes municipales mantuvieron una reunión con los propietarios de ambos edificios: Mario Rocandio, como titular del número 6, y la portavoz de los propietarios del número 8, ya que se trata de un inmueble que, por motivos de herencia, es de titularidad compartida.
actuaciones de limpieza Rocandio asegura que el viernes día 11 remitió una autorización al Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 1 de Donostia, donde se sigue el caso, para que el Ayuntamiento pueda entrar a su casa y aborde el desalojo. No en vano, ésta es una de las cuestiones a las que se comprometieron los titulares de las viviendas durante el encuentro informal mantenido con el Consistorio. Al día siguiente, Rocandio contrató una empresa para que llevara a cabo las labores de limpieza de su casa, puesto que el Ayuntamiento sólo podía actuar en el exterior de la zona.
Ante esta situación, al Consistorio sólo le cabe esperar la orden judicial que permita desalojar a los okupasde esa zona. No obstante, Rocandio también se manifiesta en torno a este asunto y señala: "Es de desear que los máximos responsables de las fuerzas de orden público extremen su celo en el control de quienes no son admitidos en otros países". |
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