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Las irregularidades se descubrieron a raíz de una petición de información del TVCP. |
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Annus horribilis
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No ha sido un buen año para el Guggenheim. Hace meses se conocían las pérdidas de seis millones de euros en la Sociedad Tenedora en una operación de compra de dólares para adquirir obras y ahora se une el presunto desfalco de su director financiero.
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si a la consejera de Cultura, Miren Azkarate, y al director general del Guggenheim, Juan Ignacio Vidarte, alguien les hubiera dicho hace unos meses que tenían que comparecer en el Parlamento vasco para explicar un desfalco en el museo bilbaino, probablemente no se lo hubieran creído.
Pero, la realidad es que este miércoles ambos se presentarán, a petición propia, ante los partidos políticos para analizar una de las situaciones más difíciles que se ha producido en el museo vasco desde que éste abriera sus puertas en octubre de 1998: el despido y la denuncia de su director de Administración y Finanzas, Roberto Cearsolo Barrenetxea, por el presunto desfalco de las cuentas de las sociedades Tenedora e Inmobiliaria. Roberto Cearsolo, que desvió medio millón de euros a sus cuentas personales, encubría estas operaciones mediante la alteración de la documentación contable y financiera, el falseamiento de extractos bancarios y la suplantación de la firma autorizada.
Las caras de consternación del equipo directivo del museo eran evidentes cuando el pasado miércoles comparecían ante los medios de comunicación para explicar la denuncia. Su hombre de confianza, con el que habían trabajado desde 1997, incluso antes de que hubiera abierto el museo, les había traicionado. Pero, no sólo ha sido éste el conflicto al que se han tenido que enfrentar en un año horrible para el museo.
recriminaciones
Tribunal Vasco de Cuentas
Durante toda la semana las reacciones no se han hecho esperar. Aunque como ha dicho el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, "no se puede mancillar ni herir a este centro de arte por un chorizo", lo cierto es que también ha habido recriminaciones desde otros organismos, como el Tribunal Vasco de Cuenta (TVCP), dependiente del Parlamento vasco, que ha reprochado al Guggenheim que no se hayan hecho auditorías externas anuales desde 1997 "porque esto ha favorecido el descontrol".
El Tribunal ha realizado dos trabajos en las sociedades y fundación del Museo Guggenheim y tiene pendiente la realización de un tercero, precisamente el que ha servido para destapar el escándalo del presunto desfalco. En el primer informe realizado entre el periodo 1996-1998, se planteaban diversos "problemas" de control económico-financiero en la Inmobiliaria y en la Tenedora, motivados principalmente por ser la participación de las dos administraciones públicas propietarias del 50 por ciento de las acciones, "con lo que no se integraban las cuentas de dichas sociedades en ninguna de las dos administraciones y, por lo tanto, no estaban sujetas al control de las mismas". Además recuerdan que se recriminó a la Fundación que las disposiciones de fondos de tres entidades bancarias se realizaban con una sola firma, "recomendándoles que se hicieran al menos, con dos firmas".
El propio Juan Ignacio Vidarte reconocía en la rueda de prensa que se arrepentía de que no se hubieran hecho más auditorias externas, "aunque esto no nos hubiese garantizado descubrir estas irregularidades; ni el propio Tribunal de cuentas las detectó en sus fiscalizaciones. Pero cuantos más controles es mejor", afirmaba.
compras de obras
Seis millones de pérdidas
Pero, el primer golpe se lo llevó el museo en julio del año pasado cuando precisamente un informe del Tribunal Vasco de Cuentas explicaba que el Guggenheim había perdido seis millones de euros como consecuencia de una operación de compra de dólares para adquirir la obra de Richard Serra. El TVCP fiscalizó los números del museo entre 1999 y 2005. La moneda estadounidense estaba fuerte en relación al euro y se preveía que aún subiera más. Asesorado por un banco, y para asegurarse un precio ventajoso, invirtió en la divisa con la que adquiere habitualmente sus obras de arte en el mercado internacional.
Pero, la situación dio la vuelta, el euro empezó a remontar y los dólares del Guggenheim perdieron valor. Año y medio más tarde, adquirió la colección de esculturas de acero de Richard Serra por 20 millones de dólares.
Los partidos de la oposición han insistido en reiteradas ocasiones en el Parlamento vasco en la necesidad de analizar la "legalidad global y los principios contables" que inspiraron una actuación que el Gobierno vasco ha defendido en todo momento como legal y cuyas pérdidas achaca a un "error" derivado de un asesoramiento financiero que recomendaba la compra de divisas.
Una auditoría externa ha avalado el criterio utilizado por el Guggenheim a la hora de contabilizar las operaciones de compra de dólares. En este contexto, en aras a garantizar la transparencia, todos los grupos aprobaron por unanimidad a mediados del pasado mes de marzo en el Parlamento vasco una moción para que la sociedad Tenedora se someta anualmente a un control económico y financiero para que esto no vuelva a suceder en el futuro.
polémica
Arte vasco
Pero, el annus horribilis no acabó aquí para el museo. Los actos de la conmemoración del X aniversario se vieron empañados por una polémica política. El Guggenheim programó en octubre la exposición Chacun á son goût (Cada uno a su gusto) con obras creadas para la ocasión por doce artistas vascos contemporáneos y con la que se completaba la programación especial diseñada para celebrar su décimo aniversario. La polémica vino tras el permiso que solicitó uno de los artistas, el fotógrafo navarro Clemente Bernard, a la familia de Miguel Ángel Blanco para exponer en la muestra una reproducción en amplio formato de la radiografía del cráneo del concejal.
La hermana del concejal asesinado por ETA, Mari Mar Blanco, rechazó tajantemente el permiso para exponer la radiografía y la Fundación que ella misma preside, Fundación Miguel Ángel Blanco, afirmó que no se quedarían parados ante esta exposición, que según la asociación recogía instantáneas "de la misma línea". La polémica fue alcanzando límites insospechados. Por la web empezaron a circular propuestas para que se boicoteara al museo. Juan Ignacio Vidarte tuvo que salir al paso de estas acusaciones denunciando la "tergiversación" que, a su juicio, se había hecho de la exposición organizada con motivo del décimo. Vidarte, perplejo, comparecía también de urgencia ante los medios de comunicación y aseguró que todas las fotografías que componían esta muestra "cumplían la legalidad".
Asimismo, destacó que las imágenes guardaban "un enorme respeto por las víctimas" y que la fotografía del edil del PP asesinado por ETA Miguel Angel Blanco "nunca" fue seleccionada para esta exposición, "no porque haya habido ninguna declaración de la Fundación Miguel Ángel Blanco, sino porque la comisaria nunca ha recogido esa obra como parte de las series que Clemente Bernard expone en la sala del Museo".
a abu dhabi
Dimisión de Krens
Y todo esto en una institución que se encuentra en un momento de expansión y de cambios. En febrero, mientras en Bilbao se presentaba Cosas del surrealismo, la exposición estrella del año, en el Guggenheim Nueva York saltaba la noticia: Thomas Krens renunciaba a su cargo como director de la Fundación. Este ejecutivo neoyorquino de 61 años deja de dirigir esta institución cultural después de 20 años para dedicarse completamente al proyecto de Abu Dhabi, donde se propone hacer un museo grande y faraónico.
Ahora, la Fundación busca sustituto. Un perfil nada fácil de conseguir porque este tendrá que supervisar y dirigir el museo de Nueva York, la Peggy Guggenheim Collection de Venecia y el Deutsche Guggenheim de Berlín.
desfalco en el guggenheim
El arte tiene un precio
Bilbao. Uno de los aspectos por el que más críticas ha recibido en los últimos años sí se ha corregido. Desde su inauguración, se había rechazado a informar sobre el precio de las obras de arte adquiridas. El Gobierno vasco aceptó en noviembre de 2006 cambiar la política informativa sobre los precios que el Museo Guggenheim Bilbao paga por las obras de arte que adquiere. Todos los grupos parlamentarios, salvo EHAK, suscribieron un acuerdo que establece la obligación de que el Gobierno informe sobre el precio concreto abonado por cada pieza y no las cantidades globales gastadas en cada ejercicio, como ha hecho hasta ahora. La proposición no de ley reconoce, sin embargo, que los artistas implicados puedan exigir "confidencialidad". Sin embargo, el Guggenheim se mantiene en su postura de no tener un día gratuito a la semana y aseguran que no se sienten obligados por la Ley de Museos de titularidad autonómica, según ha dicho en numerosas ocasiones el director general del centro, Juan Ignacio Vidarte. En el Artium de Gasteiz, por ejemplo, el miércoles, sólo se cobra la cantidad simbólica de un céntimo de euros. >maite redondo
El próximo miércoles comparecerán ante el Parlamento Miren Azkarate y Vidarte
El TVCP ha insistido en que se tenían que haber hecho auditorías externas anuales |
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