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Ainhize Sesma, la hija del marinero lekeitiarra Juan Pedro, secuestrado junto con sus compañeros el domingo, muestra una imagen de su padre. Foto: oskar martinez |
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"Estamos con el corazón en un puño"
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Las ojeras de la cara de Mari Carmen y Ainhize, mujer e hija respectivamente del marinero lekeitiarra Juan Pedro Sesma Urresti, muestran el mal trago por el que están pasando las familias de los marineros vascos secuestrados.
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Imanol Fradua / J. Romanos / A.Domínguez
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desde las seis de la mañana y hasta el ocaso de ayer, los teléfonos de la casa de la familia Sesma, en el casco antiguo de Lekeitio, no dejaron de sonar. DEIA acompañó ayer a sus miembros, que apenas pasadas 24 horas desde que tuvieron conocimiento del secuestro del Playa de Bakio, buque en el que el cabeza de familia Juan Pedro Sesma Urresti realiza labores de engrasador, contenían como podían la tensión en el corazón. "Lo tenemos en un puño", resumían de manera muy gráfica. Los acontecimientos que se sucedían durante toda la jornada no les pillaron desprevenidos, pero sí les sobresaltaron, ya que la conexión a internet y los comentarios de la prensa alimentaron la incertidumbre que acumularon durante tantas horas. El nerviosismo se reflejaba en sus ojeras. "No hemos comido ni tampoco hemos podido descansar apenas. Sólo queremos que todo salga bien. Que aita vuelva a Lekeitio", repetía Ainhize, hija de un curtido marinero, "que lleva desde los 13 año ganándose la vida en la mar", rememoraba su mujer, Mari Carmen.
La información llegaba a cuentagotas en Lekeitio. El nerviosismo reinaba y en los corrillos formados en plena calle se comentaba la noticia. Hubo, incluso, algunas noticias erróneas que motivaron un aumento en la desazón de las familias, ambas conectada entre sí por el teléfono y a la televisión. Los Sesma atendieron a todos los medios de comunicación con gran entereza. "¿Que cómo nos encontramos? No disponemos de mucha información, y es que tampoco nos la pueden ofrecer. Y esta circunstancia nos genera una tensión que la estamos acumulando durante todo el día como podemos", revelaba Ainhize. "La sobrellevamos", espetaba nerviosa.
Al igual que su hija y mujer, la hermana del marinero lekeitiarra, María Antigua, también vivió ayer con un nudo en la garganta. "Lo vimos en las noticias de ayer (por el domingo) y sabíamos que era el barco de Juan Pedro, pero pensábamos que no podía ser, porque él nos había dicho que no patrullaban en aquella zona debido a que es muy peligrosa por los piratas". Según la mujer, su hermano había comentado en más de una ocasión que a los filibusteros "no les hace falta nada para abordarte y dispararte con las metralletas". Ayer, "a última hora, avisaron a mi cuñada, la mujer de Juan Pedro, y hoy me lo han hecho saber por la mañana". Desde entonces, el nerviosismo con el que vive es latente.
En semejantes términos se expresaba Ainhize. "Mi aita sabía que esto podía ocurrir", indicaba, "ya que conocía la situación que se vive en esa zona del Índico. Hechos semejantes habían pasado antes". Según Ainhize, que pese a la preocupación señalaba estar "más tranquila" que su madre, ha sido "cuestión de mala suerte. Sin ir más lejos, dos semanas antes y en esas mismas aguas internacionales faenaban hasta catorce embarcaciones". Y no ha pasado nada", repite. No obstante, "nunca se está preparado para que un secuestro te toque de manera directa". Y ese lamentable hecho les fue notificado "ayer -por anteayer- a la noche" por parte de Pevasa, firma de Bermeo propietaria del navío capturado por los piratas africanos. "Debemos aclarar que los responsables de la empresa se han portado como caballeros. Todas las noticias que recibían nos han sido comunicadas", citaba Mari Carmen, mujer de Sesma, quién estuvo en contacto directo con la otra familia lekeitiarra afectada, la de Iñaki López Urkiola. "Estamos informados", puntualiza, "incluso por parte de las autoridades, que son quienes pueden dar la solución a esta situación", apuntaba Ainhize, que espera que el desenlace a esta historia se produzca "pronto y de la mejor manera posible". Ayer sólo pensaban en que "aita vuelva a Lekeitio, que pase cuanto antes esta pesadilla y se convierta en una anécdota" que contar. Una historia de película cuyo destinatario principal será el único nieto del marinero.
El pequeño de ocho años es completamente ajeno a la difícil situación en la que está su abuelo. Ayer fue a la ikastola, como todos los días. "Porque ¿cómo le explicamos en casa que unos piratas han secuestrado el barco de su abuelo? Es que es totalmente surrealista", admitía no sin razón la mujer del marinero lekeitiarra.
negociaciones
Tres o cuatro días vitales
Pero pese a la difícil papeleta que les está tocando vivir, los Sesma tampoco han perdido la esperanza. "Hay que pensar en positivo, que toda la historia va a finalizar bien y que en una semana aita estará con nosotros en casa", deseaban. "No hemos podido contactar con él durante todo el día, ni por teléfono ni por correo electrónico, porque nada me haría más que feliz oír su voz o algún mensaje suyo", explicaba Ainhize, que "no tuvo ni un minuto de descanso" durante la jornada debido a su condición de portavoz de la familia. El tabaco le ayudaba a sobrellevar semejante trajín frente a las cámaras.
Sobre el futuro que le espera a su padre, de 48 años de edad, Ainhize Sesma apuntaba a lo que pueda suceder "estos próximos tres o cuatro días", que considera "fundamentales" para la resolución del secuestro. "Supongo que mañana (por hoy) llegarán a tierra firme, y será entonces cuando haya que negociar con los piratas", explicaba. La única petición de la familia a las autoridades, "que tienen la llave de la solución", pasa por que estas "hagan fuerza" para conseguir la tan ansiada liberación. "Estamos seguras de que volverá a casa, y entonces le daremos el abrazo más fuerte que le jamás le hayamos dado".
Otras familias también esperan noticias en Gipuzkoa. "Nos han llamado del Ministerio de Defensa para ver si necesitamos algo y nos han dejado un número de teléfono de emergencia por si queremos cualquier cosa, pero ¿qué vamos a necesitar nosotros? Que nos lo liberen". Así se expresaba ayer Fátima Arrieta, la pareja de Jaime Francisco Candamil Casanova, uno de los arrantzales a bordo del Playa de Bakio. Candamil es un marinero de 52 años de descendencia gallega y residente en Pasai San Pedro que lleva trabajando en la mar más de 20 años. El pasado 25 de febrero abandonó la localidad guipuzcoana para ir a pescar atún al océano Índico. Sus hijos de catorce y siete años, padres, hermana y pareja esperaban su regreso para el mes de julio. Esta es la dinámica habitual de los arrantzales que se dedican a faenar en esa zona durante cuatro meses seguidos para luego regresar a tierra. Su mujer, que habló con él por teléfono el sábado, confesaba sentir "mucha impotencia" y "estar agotada" mientras alguna lágrima que se le escapaba por la mejilla. En medio de esta situación está el recuerdo de la experiencia que el arrantzale pasaitarra vivió hace unos años a bordo del Playa de Ari-tzatxu pero entonces corrió mejor suerte, ya que el barco pudo escapar del hostigamiento al que fue sometido por los piratas.
Mientras tanto en el interior de Gipuzkoa, José Mari Arana regresaba a Arrasate el domingo después de presenciar el partido de la Real contra el Nàstic. De repente, por la radio del coche el locutor de la emisora que escuchaban de fondo pronunció Playa de Bakio y al padre del joven arrasatearra Mikel Arana, uno de los tripulantes del atunero secuestrado, se le encendieron todos los sentidos. |
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