bilbaO. "Vamos a tener un disgusto en el puente Miraflores", auguraba ayer el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, que advertía así sobre el riesgo que corren los viandantes que utilizan la acera derecha del puente de Miraflores.
Como informaba ayer DEIA, tanto la asociación de vecinos de Miribilla como la de Santutxu, los dos barrios más afectados, han solicitado oficialmente al ente foral que se abra al tránsito peatonal este viaducto, petición que también han presentado en los correspondientes consejo de distritos municipales.
La solicitud es reflejo de un uso que cada vez hacen más transeúntes de este paso entre ambos barrios a pesar de que sendas vallas y señales de tráfico avisan de la prohibición.
El alcalde coincidió ayer con la postura mostrada por el departamento foral de Obras Públicas. "En las vías rápidas y autopistas no hay aceras, y ahí no las hay -explicó rotundo- por lo tanto, mientras la Diputación no levante la prohibición, no se puede pasar por allí".
Especificó que "sería maravilloso que hubiera aceras, pero yo entiendo a la Diputación por el peligro que entraña circular por allí cuando sólo pueden hacerlo, al menos de momento, coches", añadió.
Reiteró que "lo que yo sé es que las vías rápidas nunca llevan aparejada la peatonalización y el ente foral, en principio, parece que se niega a hacer aceras en vías rápidas, y ésta lo es". En sus declaraciones, el alcalde dejó siempre en manos de la Diputación, como competente en la carretera, la decisión de abrirla a los peatones. De todas formas, en los foros municipales también está presente el tema ya que también se ha solicitado que el Ayuntamiento cree una línea de Bilbobus que una ambos barrios como solución menos mala a esta conexión. |