bilbao. El puente de Deusto volverá a abrirse. Y en esta ocasión será una apertura especial ya que supone el paso previo a la primera gran reforma integral que sufrirá el viaducto que une Deusto con el Ensanche en sus casi 70 años de servicio a la ciudad.
El Ayuntamiento anunció ayer la maniobra de apertura, que se repetirá en varios ocasiones y que implicará el corte del paso de vehículos y peatones durante casi toda esta próxima madrugada.
Las casi seis horas de cierre son necesarias para que los técnicos del área de Obras y Servicios lleven a cabo varias pruebas para comprobar el estado actual de la instalación eléctrica y de los accionamientos mecánicos de los sistemas de apertura y cierre del puente.
La maniobra, antaño casi diaria cuando subían los barcos hasta el muelle donde ahora está el Guggenheim, no se ha ejecutado desde hace un año cuando el 30 de marzo el viaducto se abrió al paso de la regata entre Ingenieros y Deusto.
El operativo de esta madrugada próxima es el inicio del proceso de reforma total del paso levadizo, sobre todo de la parte que se abre, ya que hay que recordar que el puente de Deusto arranca casi en la plaza del Museo y acaba en su estribo de la margen derecha tras superar la antigua carretera ahora convertida en avenida de las Universidades.
Por ello, en total, el puente consta de 27 vanos o pasos entre pilares aunque el más conocido es el que supera el cauce. Históricamente, el resto del puente pasó desapercibido para la mayoría de los bilbainos hasta que Bilbao Ría 2000 construyó el paseo de Abandoibarra y se descubrieron los bajos del puente.
Precisamente, la sociedad vasco estatal fue la última institución en llevar a cabo una revisión de los pilares del puente con motivo de las obras en Abandoibarra. Entonces se certificó su buen estado y la forma peculiar en que se levantaron esas columnas en un terreno muy blando por su cercanía a la Ría.
reforma profunda La reforma que llevará a cabo el Ayuntamiento será más profunda y se centrará en la parte metálica que pasa por encima del agua. El primer paso ha sido la convocatoria por parte del área de Obras y Servicios de un concurso de asistencia técnica para realizar la inspección, los ensayos de laboratorio necesarios y la redacción del proyecto de puesta a punto del puente. El corte de esta noche se encuentra dentro de las pruebas que está llevando a cabo la empresa contratada. De hecho, ayer mismo ya se podía ver a algunos operarios en las entrañas del viaducto, en su parte izquierda.
Fuentes del departamento que dirige José Luis Sabas han indicado "que cuando finalice este operativo y se detecten las deficiencias correspondientes se redactará un nuevo informe en el que se basarán las obras de la reforma integral prevista". Desde la concejalía no se atrevían a dar una fecha de inicio de las labores, "ya que se depende del resultado de los trabajos que estamos realizando ahora". Tampoco concretaban el tipo de operaciones que se ejecutarán por las mismas razones.
Lo que es evidente es que son unas obras que se tenían que haber acometido hace tiempo. Los habituales del puente están acostumbrados a ver las aguas de la Ría, no sólo desde las barandillas sino también a través de los agujeros que existen en el suelo metálico. Algunos abogan por que se recupere su imagen original ya que el verde con el que está pintado parece que no tiene nada que ver con el diseño que firmaron los ingenieros Ignacio de Rotaetxe y José Ortiz de Artiñano.
Además, el puente ha sufrido agresiones varias en los últimos años. Por ejemplo, se han retirado las dos históricas escaleras de hormigón que conectaban con el tablero para ser sustituidas por sendas escalinatas de acero inoxidable más modernas y con menos riesgo para los transeúntes.
Y la más reciente, hace poco menos dos meses, con la retirada de la rampa de Uribitarte para ejecutar la construcción de la torre Iberdrola y el edificio de viviendas adyacente.
De Chicago a Bilbao
La historia de este paso imprescindible para la villa comienza en Chicago. Hasta allí viajó el arquitecto municipal de los años 20, Ricardo Bastida, para inspirarse en la construcción de un puente levadizo que permitiera el tráfico naval preferente por la Ría y uniera Deusto con la villa como anteiglesia recién incorporada a la capital. Fue el puente de la avenida Michigan, uno de tipo cantilever de brazos basculantes, el elegido como modelo. El alcalde Ercoreca puso la primera piedra en 1932 y se inauguró sin grandes alharacas por la época bélica que se vivía en diciembre de 1936. El puente levadizo construido en las fábricas de La Naval y La Basconia no duró mucho. En la noche del 18 de junio fue dinamitado por los anarquistas de la CNT por orden del Gobierno vasco para evitar el paso de los fascistas. Destrucción inútil que obligó a recomponerlo y el 25 de octubre de 1939 unía de nuevo las dos orillas. El tráfico naviero, que llegaba hasta El Arenal, perdió protagonismo y en 1995 bajaba el último barco desde Abandoibarra. Desde entonces el viaducto se ha abierto sólo por motivos conmemorativos. >A.G.