iruñea. Las mafias dedicadas a la vigilancia ilegal de obras arrasan las grandes ciudades del Estado, donde la construcción está en manos de clanes de etnia gitana que, después de extorsionar a los empresarios, se han hecho con el control del sector. En concreto, en un edificio de oficinas que se construye en Sarriguren, en Iruñea, ha podido observarse desde dos carteles escritos a mano que alertaban de que la zona se encuentra bajo el control de personas de etnia gitana: Vigilante de seguridad caló. Respetar, junto con el dibujo de unos bastones. Según ha podido confirmar este periódico, al menos dos trabajadores de etnia gitana, posiblemente parientes, realizan la vigilancia nocturna en la obra.
La construcción corresponde a la nueva sede de Tracasa, una empresa pública especializada en cartografía. El edificio, que construye Acciona Infraestructuras ha sido financiado en parte con una ampliación de capital del Gobierno foral (5 millones). Ante la sospecha de que detrás de dichos letreros pueda existir una mafia dedicada a la extorsión de constructores, o posibles irregularidades administrativas por una infracción de la Ley de Seguridad Privada, la Policía Nacional investiga las circunstancias en las que se han producido estos hechos. De hecho trabajan de forma preventiva para evitar que estas redes de delincuencia organizada se instalen e investigan los primeros casos. |