ascó. La Fiscalía de Tarragona abrió ayer una investigación para determinar si hay indicios de delito en la emisión de partículas radiactivas que se produjo el pasado mes de noviembre en la central nuclear de Ascó.
Fuentes judiciales informaron ayer de que dichas actuaciones dirimirán si existen responsabilidades en la emisión de partículas radiactivas y en la posterior gestión del incidente.
Las diligencias abiertas de oficio por el ministerio público se suman a la denuncia que Greenpeace y Ecologistas en Acción han presentado ante el fiscal por la liberación de radiactividad al medio ambiente provocada por la central de Ascó, en la que se pide una investigación sobre el suceso y el inicio de acciones penales.
dudas Por su parte, el Grupo de Estudio y Protección de los Ecosistemas Catalanes (Gepec) puso ayer en duda la independencia de la compañía encargada de realizar las pruebas de medición de la radioactividad de los colegios que visitaron la central Ascó I tras la fuga radioactiva que se produjo en noviembre. Se trata de la empresa Tecnatom, que, según los ecologistas, está participada en un 45% por Endesa y un 30% por Iberdrola, ambos copropietarios de las centrales nucleares de Ascó y Vandellòs. La gravedad de la fuga obliga a revisar a 1.600 personas, entre ellas varios grupos escolares, por lo que Gepec consideró que "un análisis realmente independiente" no debería implicar a ninguna de las dos eléctricas.
Además, el titular de Ascó I, la Asociación Nuclear Ascó-Vandellós (ANAV), deberá presentar al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) a finales del mes de junio un informe de evaluación en profundidad y de la máxima calidad para determinar cuáles son las lagunas de la organización que han posibilitado el escape radiactivo y los errores en la información del suceso, según fuentes del CSN. Concretamente deberá encargarlo a una empresa con la que no haya trabajado hasta el momento.
Partículas radiactivas "en el bocadillo"
Los trabajadores de la central nuclear de Ascó (Tarragona) supieron del escape radiactivo ocurrido en noviembre por los medios de comunicación, que denunciaron la fuga a principios de este mes, según informó en la tarde de ayer la Cadena SER, que señaló que ni siquiera tuvo conocimiento de los hechos el personal más cualificado. Una vez se conoció lo sucedido, el mensaje de la dirección de la instalación a los empleados fue que no había ningún problema y, por tanto, no había de qué preocuparse. "Si juntas todas las partículas radiactivas en un bocadillo y te lo comes, no sería peligroso para la salud", fue uno de los mensajes que recibieron de la dirección de la central. Además, la organización ecologista Greenpeace afirmó ayer que los trabajadores de la central han denunciado que la fuga fue más grave que lo que asegura el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), que indicó que fue cien veces superior a lo reconocido inicialmente por la dirección de la planta. >agencias