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Eto'o lucha por un balón que despeja de cabeza Wes Brown. Foto: efe |
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Visita al museo de cera
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El Manchester, que llegó al Camp Nou con el objetivo de no encajar ningún gol, falló un penalti a los dos minutos.
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Jon Larrauri
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BARCELONA 0 MANCHESTER 0
BARCELONA: Valdés; Zambrotta, Gabi Milito, Márquez, Abidal, Touré Yaya, Xavi, Deco (Min. 77, Henry), Messi (Min. 62, Bojan), Iniesta y Eto'o.
MANCHESTER UNITED: Van der Sar; Hargreaves, Ferdinand, Brown, Evra, Scholes, Carrick, Cristiano Ronaldo, Park, Tévez (Min. 85, Giggs) y Rooney (Min. 76, Nani).
Árbitro: Massimo Busacca (Suiza). Mostró cartulina amarilla a Márquez y Hargreaves.
Incidencias: Camp Nou, ante 95.549 espectadores.
bilbao. Las visitas al Camp Nou van a pasar a ser a este paso como las del museo de cera. El equipo que llega al coliseo azulgrana se encuentra ante sí con once reproducciones perfectas de personalidades que en su día fueron grandes. Decadencia. Movilidad de sus hombres y velocidad a la hora de distribuir el balón. El cuadro catalán ha perdido las dos líneas maestras de su juego y se ha convertido en un cuadro previsible para los equipos rivales. El Manchester llegó ayer con la lección aprendida. Monto dos líneas defensivas muy cercanas entre sí y los de Rijkaard quedaron atrapados en la tela de araña. Museo de cera. Los jugadores azulgranas se amontonaron en la zona central del campo, inmóviles, y los de Ferguson sólo tuvieron que aplicar lo visto en los vídeos. Ni la más mínima novedad en el guión. Controlaron las paredes al borde del área -parece que en el Barcelona queda terminantemente prohibido atacar de otra manera- y pusieron especial cuidado en la defensa de Leo Messi. Porque al Barcelona actual el único recurso que le queda es encomendarse a la Pulga, que ayer no pudo sacarse de la chistera un gol o una jugada que desnivelara la balanza.
El cuadro culé no cumplió su objetivo de llegar al partido de vuelta en situación ventajosa, mientras que a los ingleses todo les salió a pedir de boca. Plantearon el partido con el objetivo de no encajar ningún gol y lo lograron. El ideario del supuesto máximo favorito a hacerse con la corona europea puede ser discutible por excesivamente conservador, pero al menos fue fiel a sus ideas. Salió a que no le marcaran y puso todo su empeño en ello. Y pudo llevarse un premio mayor, ya que la contienda se le puso de cara desde el primer instante. Minuto 1. Milito repele con la mano un remate de cabeza de Cristiano Ronaldo a la salida de un córner y el árbitro pita penalti. El portugués es el encargado de tirar el lanzamiento fatídico. Minuto 2. El esférico se estrella contra la madera.
Para el Manchester ese gol hubiese sido un premio imprevisto y al ver que la posibilidad se le escapaba volvió al plan inicial. "Que el balón lo tenga el Barça, nosotros atrás a defender", parecía ordenar Ferguson. Los anfitriones merodearon constantemente por las inmediaciones del área de Van der Sar, pero sin crear peligro. Es más, fueron los ingleses los que más cerca estuvieron de marcar cuando Ronaldo interceptó un pase de Iniesta en las cercanías del área local. Márquez metió su cuerpo con inteligencia para obstaculizar al luso y el colegiado no apreció nada punible.
En la reanudación ninguno de los contendientes se apartó un ápice de sus señas de identidad. Juego demasiado estático en los locales y muralla impenetrable de los visitantes. A punto estuvieron los de Rijkaard de hacer añicos la fortaleza del Manchester en el minuto 51, pero el tiro de Eto'o tras una preciosa combinación entre Messi e Iniesta se fue al lateral de la red, exactamente al mismo sitio que envió un balón Carrick sólo un minuto después. Al partido apenas le quedaba ya nada para atraer la atención del espectador. Los anfitriones, desesperados, lo intentaron un par de veces de lejos. El United, ni eso. Demasiadas pocas nueces para el ruido que había levantado el partido, pero al menos los ingleses cumplieron con su meta. El Barça sigue siendo un museo de cera. |
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