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La asistencia de público ha sido este año mayor que en 2007, según afirmaron desde la Cámara del Libro. |
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La fiesta del papel y la palabra
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Hizo buen tiempo y los expositores de la calle Berastegui de Bilbao consiguieron atraer a más público que en anteriores ediciones, marcadas por la presencia de la lluvia. Los más vendidos en el Día del Libro fueron los best seller.
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María R. Aranguren
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abando. Salida: Berastegui. Las escaleras mecánicas transportan a los transeúntes al clavel y al libro. Es 23 de abril y no llueve. "Nos estábamos replanteando vender la fiesta a tierras de sequía", ríe la escritora Toti Martínez de Lezea. Sus obras, cómo no, proliferan en los 23 expositores que ocupan la calle Berastegui de Bilbao, junto a las de otros de autores tan sonados como Eduardo Mendoza o Jon Gerediaga.
Ésta no es una feria de libros antiguos a precio de ganga, sino una muestra de las principales novedades que las librerías vizcaínas colocan por estas fechas en sus estanterías.
Once de la mañana. La tradicional rosa roja no parece cuajar en la capital vizcaína. Algunos hombres y mujeres lucen clavel. ¿Se lo han regalado? "Sí, al comprar un libro", expresa una bilbaina con cara de satisfacción. A su adquisición, el Estambul del Premio Nobel de Literatura Orhan Pamuk, se le ha aplicado el 10% de descuento. ¿Qué le parece? "Algo es algo", contesta con resignación.
sin aglomeraciones Pasan los minutos y los curiosos aumentan. Mientras en Barcelona la caseta de Carlos Ruiz Zafón reúne a un millar de personas que buscan la dedicatoria del escritor más mediático en el día de Sant Jordi, en Bilbao los interesados se acercan a las obras silenciosamente. Las contemplan sin apenas tocarlas. Parecen imaginar lo que van a encontrar.
No obstante, algunos expositores ofrecen ejemplares poco mediáticos. La librería Gatazka Gunea muestra títulos de autores como Zygmunt Bauman (Modernidad y Holocausto o Tiempos Líquidos) o de otros más cercanos como Beatriz Díez que, en Lenguas y comunicación en la emigración, se adentra en los distintos lenguajes que conviven en el Bilbao actual.
La joven Gema Martínez compra La melancólica muerte de Chico Ostra, de Tim Burton. "Me apasionan los mundos que es capaz de crear este autor", explica. Aunque Martínez no adquirirá más libros. "Voy a dar la vuelta entera para ver otros puestos, pero no creo que pique más", dice un tanto dubitativa.
Ana Bertolaza, que atiende amablemente al público desde el expositor del Ayuntamiento, explica las novedades del día. "Normalmente los libros nuevos se muestran en el Día del Libro en junio, y en la Azoka de Durango", comenta. "Aunque hoy tenemos las Memorias del alcalde Ernesto Ercoreca y la reedición de Calles y Rincones de Bilbao, de Javier González Oliver", dice.
Relato de la parte que me tocó en suerte, como hombre, como republicano y como Alcalde de Bilbao, en la guerra civil de 1936, reza el subtítulo del primer libro. A contemplar este puesto se acercan sobre todo estudiantes universitarios y personas con familiares en el extranjero. "Este tipo de obras se envían mucho", cuenta Bertolaza.
Las láminas de la tienda LWS de Sopelana también llaman la atención de los lectores. "Llevamos mucho tiempo recopilando imágenes del pasado", cuentan desde el puesto. Las de 29 x 39, cuestan alrededor de siete euros. Entre ellas, una imagen del Muelle Uribitarte de 1910 en la que varios jóvenes descargan bacalao. Hoy, la escena se compra en el centro de la ciudad.
"¡Me lo llevo!", se escucha. Ésta es, probablemente, la frase más repetida del día. La otra, "Gracias". Gracias por un regalo en el día del papel y la palabra. |
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