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Un momento de la comparecencia de Miren Azkarate y Juan Ignacio Vidarte, ayer en la Cámara vasca. Foto: marcos ruiz |
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"Esto no se trata de confianza religiosa, sino de controlar más"
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Las cuentas de la Sociedad Tenedora e Inmobiliaria se integran en el área de Finanzas del museo y se someterán a auditorías.
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gasteiz. Las explicaciones no parecieron convencer demasiado a los grupos de la oposición, que siguieron pidiendo responsabilidades políticas. "¿Cómo es posible que una sola persona controle todas las cuentas de la Sociedad Tenedora y de la Inmobiliaria, formadas por capital público y nadie detecte durante diez años que se hayan producido estos robos? ¿Cómo el señor Cearsolo pudo engañar al museo, a los órganos del Gobierno? ¿Cómo el museo no siguió la recomendación del Tribunal Vasco de Cuentas de que hubiera dos firmas autorizadas para realizar los movimientos bancarios?", preguntó Carmelo Barrio.
La intervención del Partido Popular fue muy dura contra los responsables del Guggenheim. Barrio solicitó una comisión de investigación "para llegar hasta el fondo de este asunto y descubrir las trampas del museo". Vidarte contestó indignado que "el museo no es tramposo, sino que ha habido un tramposo en el museo. No ha habido exceso de confianza, sino confianza que ha sido traicionada".
Vidarte también se dirigió a la socialista Isabel Celaá para indicarle que "si cree que lo sucedido es un motivo por el que debiera dimitir, mi cargo está siempre a disposición de los órganos de gobierno del museo, porque es un cargo de confianza". De todas formas, explicó que continuará con su labor "en la medida que cuente con el respaldo, como veo hoy (por ayer), de las instituciones y patrones del museo". El director del museo sí reconoció haber "fallado en bastantes cosas, la principal haber confiado" en Cearsolo.
autocrítica Isabel Celaá le recriminó que en estas cuestiones "no se trata de confianza religiosa, sino de tener mayor control", al tiempo que se mostró "estupefacta por la falta de autocrítica" de la consejera y del director del museo.
Desde el resto de los partidos se insistió más en la necesidad de un mayor control en el futuro, aunque tampoco se negaron a la creación de una comisión de investigación por parte del Parlamento vasco. La parlamentaria de Aralar, Aintzane Ezenarro, coincidió en la necesidad de reforzar los controles de las sociedades públicas. "En pocos meses hemos tenido otro caso como es el del Museo Balenciaga en el que también se han registrado irregularidades. Me gustaría que este debate no se centrase sólo en estos dos museos, sino que haya más control de cara al futuro en todas las sociedades públicas para que esto no vuelva a suceder".
Tanto Itziar Basterrika, de EHAK, como Idoia Cuadra, de EA, abogaron porque los controles sean más estrictos. "Hay que depurar responsabilidades, pero lo más urgente es tomar más medidas de control", explicó Idoia Cuadra. |
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