bilbao. Dicen de él que es un político sin medias tintas. Y ayer no dejó ni una gota en el tintero. El diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao, dibujó un panorama en el que se hace imprescindible la consecución de un amplio acuerdo que vertebre la convivencia entre los vascos y también entre éstos y el Estado español. En el cierre del ciclo de conferencias sobre la Ley de Territorios Históricos organizado por la Fundación Sabino Arana, Bilbao consideró agotado el ciclo político del tripartito y abogó por un nuevo y gran pacto que, aseguró, "no puede ser articulado más que por el mundo socialista y el mundo nacionalista democrático".
El diputado general enmarcó este gran acuerdo en la necesidad de "un gran entendimiento que dé cauce de expresión política e institucional a la gran corriente mayoritaria de centro izquierda que representa la centralidad en términos sociales".
A su juicio, hay que intentar ese nuevo acuerdo, que no se sustenta en coaliciones parciales, sino en soluciones globales. "Este país necesita y nos exige un nuevo acuerdo entre vascos que permita superar el conflicto político que sigue hoy vigente. Un acuerdo entre vascos que nos permita convivir, compartir diagnósticos, sin imposiciones por parte de nadie. Un acuerdo que permita construir un nuevo marco jurídico-político con garantías de respeto y cumplimiento para evitar lo ocurrido en tantas ocasiones con el Estatuto de Autonomía. Un nuevo marco que exprese y articule la capacidad de decidir nuestro futuro. Un acuerdo válido para la siguiente generación. Un acuerdo que debe estar sustentado por el mundo nacionalista democrático y el mundo socialista. Con generosidad, altura de miras, responsabilidad y visión de Estado", apuntó.
Bilbao tomó tierra en el momento actual para reconocer que no sabe si será posible alcanzar un pacto así, "por las estrategias y necesidades electorales particulares e inmediatas". Es más, aseguró que para lograrlo es necesario que ambas partes estén dispuestas a suscribirlo "y hoy por hoy no parece que el Partido Socialista esté por la labor". La voluntad de los nacionalistas ya ha sido expresada en el ofrecimiento realizado a Zapatero. Y el diputado constató que queda tiempo, aunque no mucho.
Reforzó esta postura al decir que el tripartito en el Gobierno vasco "está agotado, ha cumplido su ciclo, como demuestran los datos de las dos últimas elecciones y por la deslealtad absoluta de EA y EB al PNV y al gobierno del que forman parte; los números no valen y los comportamientos son los que son. Los yogures también caducan", dijo entre risas y murmullos del público.
consciente de las críticas Bilbao reclamó este acuerdo tras constatar el fracaso de la política de frentes en Euskadi y de augurar el descalabro de una coalición basada sólo en la defensa del derecho a decidir -Euskal Herria Bai-, puesto que ese único punto en común no permitiría articular respuestas a las necesidades de los ciudadanos en el día a día.
Lo hizo, además, con el firme convencimiento "de la necesidad de un cambio profundo en el modelo de relación y de encaje de la CAV en el Estado español, de forma que podamos superar un conflicto político entre Euskadi y España que hoy todavía sigue pendiente y que dura ya demasiado tiempo".
Y defendió su apuesta de futuro, aun siendo consciente -así lo aseguró- de las críticas que le generará: "No sé si será bien o mal acogida la propuesta. Sí sé que para alguien esto es ser un vendepatrias, blando y melifluo. Soy consciente de que se levantarán voces que hablarán de poltronas, intereses y cosas peores. Me da igual. Cuando hablamos de sociedad, de país, de nación, de patria, estamos hablando en primer lugar de personas, no de conceptos etéreos. Y no podemos ofrecerles más frustración, desencuentros y debates estériles. Se lo debemos".
diagnóstico y corrientes Su posicionamiento parte de un diagnóstico: "Tenemos un país enfermo y en estado grave porque la violencia de ETA y de sus entornos es una realidad que envilece la vida cotidiana y las relaciones humanas".
Esa enfermedad, indicó, se mantendrá mientras exista el chantaje, la amenaza, la extorsión, "mientras haya quienes pretenden una construcción nacional destruyendo la nación que dicen defender"... "Y digo más. Mientras haya gente que crea que son abertzales y que sería bueno que todos los abertzales fuéramos de la mano en pos de la liberación y construcción nacional porque podemos compartir algunos fines, este país seguirá estando enfermo. Yo no comparto con ellos ni los medios ni los fines. Mi Euskadi no es la suya, porque no existe idea, patria, religión o lo que sea por lo que merezca la pena matar".
Con ello, Bilbao descartaba la posibilidad de pacto con una de las cuatro "corrientes de fondo" que, explicó, constituyen la pluralidad de la sociedad vasca: "Una izquierda que se autodefine como abertzale pero que es fundamentalmente un movimiento antisistema, que desprecia los derechos humanos de los demás y que es capaz de enganchar nuevos alevines utilizando el odio y el victimismo como elementos de aglutinar fuerzas en su interior".
En su definición de un país que "no es monolítico" y en el que conviven diferentes sentidos de pertenencia identitaria, identificó otras tres corrientes. "Una derechona españolista, retrógrada, carca, monárquica, caciquil y liberal" que "por muy moderna que parezca, es la España negra de siempre" y que representa el PP. Un socialismo que ha olvidado su tradición obrerista y se ha adaptado a los nuevos tiempos, pese a no haberse sacudido de encima "el estigma jacobino y bajo el argumento de que todos los españoles son iguales no asume la realidad de un hecho diferencial vasco. Un socialismo sucursalista sin voz propia diferente a la del amo de Madrid y cuya expresión política es el PSE". Y un nacionalismo "profundamente democrático, con una clara apuesta por la transformación social y la construcción nacional desde los ámbitos institucionales y que es quien ha levantado este país desde sus escombros de finales de los 70".
La expresión de este nacionalismo democrático, añadió, es el PNV, "que ha sido y creo que seguirá siendo la centralidad política y social de este país". El diputado general indicó que en el seno del nacionalismo perdura la "tentación de radicalidad" y "una preocupante tendencia cainita interna", por lo que advirtió que "sólo con responsabilidad y visión de futuro puede seguir siendo el cauce central de la sociedad vasca. Aberri y Comunión. Corazón y cabeza. Sentimiento e inteligencia".
"Mientras haya gente que crea que todos los abertzales debemos ir de la mano este país seguirá enfermo"
"Hoy por hoy no parece que el Partido Socialista esté por la labor de ese acuerdo"
josé Luis bilbao
Diputado general de Bizkaia
reflexiones en el nacionalismo vasco
La política de las cosas y los votos
José Luis Bilbao defendió la grandeza de la política de las pequeñas cosas, la otra política con mayúsculas, la de "la resolución de los problemas cotidianos de la ciudadanía": la de la sanidad, la educación, los servicios sociales, la inmigración, las políticas fiscales... Y se refirió a la evolución de la sociedad vasca en los últimos 25 años, que "ha madurado, se ha modernizado y se comporta en claves de modernidad democrática, salvo en lo que se refiere a la existencia atroz del terrorismo y sus secuelas". En esa sociedad, el voto ideológico "tiene cada vez menos peso relativo en el resultado final". De hecho, el diputado general de Bizkaia apuntó que el comportamiento de las personas menores de cuarenta años tiene muy poco que ver con los bloques ideologizados que se expresaban en las urnas después de la Transición. Porque la opción de voto ahora no sigue fiel a una corriente política, "varía en función de lo que está en juego en cada momento, de lo que se oferta, de la credibilidad de cada uno y de lo hecho hasta ahora. Lo bien hecho se premia y lo mal hecho se castiga, sea quien sea el responsable". >a.a. |