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La sede de Laborman, en el barrio bilbaino de San Ignacio. Foto: o. martinez |
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Bruselas da luz verde a la absorción de la ETT vasca Laborman por Randstad
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La plantilla de la central en Bilbao reclama garantías de empleo en caso de traslado.
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Ibai Cereijo
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bilbao. La Comisión Europea ha dado su autorización a la oferta de compra lanzada por la multinacional de recursos humanos Randstad sobre su competidora Vedior. La operación tiene una implicación directa en la economía vasca. Vedior opera en España bajo la cabecera Laborman y el cuartel general a nivel estatal está situado en Bilbao.
La opa sólo está pendiente del visto bueno de los accionistas de Vedior, con sede en Holanda, al igual que la compañía por la que, salvo sorpresa mayúscula, va a ser absorbida. La junta general de Randstad ya se pronunció el martes a favor de formular una oferta de 3.300 millones de euros. El periodo de aceptación finaliza el próximo 9 de abril. Randstad pagará 9,50 euros por cada acción de Vedior, en la que controla el 15%. También agregará 0,32759 títulos propios por acción. Tras la fusión, se convertirá en el segundo grupo mundial del sector, por detrás de Adecco y desplazando a la tercera plaza a la estadounidense Manpower.
Las autoridades comunitarias de la competencia sólo han puesto una condición a la compra: que la sociedad resultante se desprenda de sus negocios en Portugal, el único país en el que la fusión se traducía en una peligrosa posición de dominio de mercado. Durante el proceso de análisis, Bruselas detectó problemas similares en Holanda y Bélgica. Pero, finalmente, ha descartado establecer requisitos particulares para estos países.
El proceso se sigue con expectación desde la sede de Laborman en San Ignacio. Desde la oficina central se controla el hólding de la compañía en España, formado por la agencia de colocación, la consultoría de formación Serlab y la firma Vexter, dedicada a la externalización de servicios. Unos 150 profesionales desempeñan su labor en las instalaciones bilbainas. El cambio de propietarios afecta particularmente a las 70 personas dedicadas a tareas de administración adscritas a los servicios generales.
estructura sin definir Tal y como adelantó DEIA en febrero, Randstad planea desmantelar la estructura del hólding y traspasarla a Madrid. El esqueleto restante se convertiría en una potente oficina de coordinación del área norte, donde Laborman goza de una amplia implantación. Sin embargo, un portavoz del grupo explicó ayer que la configuración del nuevo grupo está "en el aire". Ambas compañías han formado un equipo de integración para determinar el itinerario que seguirá la fusión país por país. Los resultados de su trabajo se darán a conocer a partir del 9 de mayo.
Laborman es una de las 50 mayores empresas vascas por volumen de facturación, excluyendo a bancos, cajas de ahorro, aseguradoras y otras empresas financieras. Anualmente mueve un negocio bruto por valor de 200 millones de euros. Su presencia en Bizkaia no sólo representa una abundante fuente de actividad para los sectores auxiliares de servicios. Además, paga sus impuestos en la Hacienda foral del territorio. La pérdida de la sede social sería, no obstante, asumible para las arcas vizcainas.
El problema es alarmante si se agrega Laborman a la larga lista de compañías que han abandonado Euskadi como consecuencia de cambios en la estructura de su accionariado. Firmas tan conocidas como Azertia, Landata, Viajes Ecuador, Seguros Bilbao o Seguros La Aurora han tomado por esa vía el camino a Madrid y, en menor medida, a Barcelona.
inquietud laboral La plantilla de Laborman ha solicitado a la dirección una reunión para informarse del estado de la operación. Hasta ahora, los trabajadores han permanecido "a la expectativa", según fuentes de CC.OO., pero a partir de que la venta cada vez parece más inminente, aumentará la presión para conocer qué pueden esperar en el futuro.
La intención del comité de empresa es reclamar una serie de garantías de empleo. Además, esperan que la homologación de las condiciones de trabajo se fije a través de la negociación para no perder derechos laborales. "No queremos ser nosotros los que paguemos la fusión", afirmó un asesor de CC.OO.
El empleo temporal, un negocio floreciente
Las empresas de trabajo temporal (ETT) han sobrevivido a durísimas campañas de descrédito por parte de fuerzas sindicales y sociales vinculadas a la izquierda. Aunque los directores de las principales agencias reconocen arrastrar un "estigma negativo" -sin ir más lejos, IU llevó a su programa de las últimas elecciones la propuesta de ilegalizarlas-, el sector de la colocación es un negocio consolidado y rentable. Sobre todo en Euskadi. El elevado componente industrial de la economía vasca es un filón para las ETT, y así lo atestiguan las estadísticas. En el 26,5% de los contratos temporales firmados en 2007 intermedió una de estas agencias. En el conjunto del Estado, el índice de penetración es del 16,6%. La CAV es la comunidad donde los empresarios más recurren a ellas para cubrir sus vacantes temporales. Tras la primera regulación del sector en 1994, hubo un boom de nuevas agencias. La mala reputación que hoy pervive tiene su origen en esa época. Hasta 1999 no fue obligatorio que el trabajador cobrara conforme al convenio de la compañía de destino. A partir de la nueva ley, el sector se ha redimensionado hasta su tamaño actual. En este momento funcionan 80 cabeceras. >i.c. |
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