ceuta-madrid. La Policía Nacional detuvo en Ceuta a Mohamed T.A., alias El Nene, considerado como uno de los mayores traficantes de hachís del mundo, que el pasado mes de diciembre logró fugarse de la prisión marroquí de máxima seguridad de Kenitra, donde cumplía una condena de ocho años por tráfico de estupefacientes.
Según informa en una nota la Dirección General de la Policía, El Nene fue detenido el pasado miércoles por agentes de la Jefatura Superior de Policía de Ceuta, en colaboración con el Grupo de Localización de Fugitivos de la Policía Judicial, cuando circulaba en el automóvil propiedad de un hermano suyo.
Mohammed o El Nene está considerado uno de los mayores narcotraficantes internacionales de hachís, muy conocido por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que le han perseguido desde su adolescencia.
Sus negocios con las drogas le han proporcionado una gran fortuna, que podría superar los 30 millones de euros, según la Policía.
De hecho, el detenido, de origen marroquí, se ha jactado en varias ocasiones de "tener más millones que años".
prisionero de lujo Desde 2003 cumplía una condena de ocho años por tráfico de estupefacientes en la cárcel marroquí de Kenitra, de la que se escapó el pasado mes de diciembre con la ayuda de ocho funcionarios de prisiones, a los que había sobornado y que ya han sido condenados por estos hechos a penas de entre dos meses y dos años por la Justicia marroquí.
En la cárcel de Kenitra, El Nene disfrutaba de numerosos beneficios penitenciarios, comprados gracias al soborno de los agentes que le custodiaban.
Este preso disponía de tres celdas para su uso particular con los últimos avances tecnológicos y de comunicaciones: tenía instalado aire acondicionado, televisión de plasma, DVD y ordenador portátil con acceso a Internet, entre otras comodidades.
Esa posición privilegiada, que obtenía en la cárcel a través del soborno, fue la causa de que su fuga no fuera conocida hasta días después, cuando una nota anónima denunciaba que El Nene no estaba encerrado en el centro penitenciario desde hacía una semana.
Al conocer la evasión, las autoridades marroquíes dictaron el 18 de diciembre pasado una orden internacional de detención por evasión, corrupción y complicidad, que fue tramitada vía Interpol.
Esta reclamación figuraba a nombre de una de las supuestas identidades del fugitivo, por lo que para su identificación se necesitó un informe con las huellas dactilares.
A Kenitra tuvo que ser trasladado de la primera prisión de Marruecos donde fue encarcelado porque los presos organizaron un motín en protesta por las prebendas que recibía de los funcionarios.
De la cárcel de alta seguridad de Kenitra, situada a unos 40 kilómetros al norte de la capital Rabat, también se fugaron el pasado 7 de abril nueve prisioneros integristas, condenados por los atentados terroristas de mayo de 2003 en Casablanca. |