iruñea. La Universidad Pública de Navarra y la Fundación Jaime Brunet entregarán hoy a título póstumo el Premio Internacional Jaime Brunet a la promoción de los Derechos Humanos al jesuita bilbaíno Jon Cortina por su labor al frente de la Asociación Pro Búsqueda de Niños y Niñas Desaparecidos en El Salvador.
Los 36.000 euros con que está dotado el premio serán destinados a esta asociación, fundada por Cortina en 1994 y que ha resuelto 331 de las 790 denuncias presentadas tanto por parte de los familiares como de los jóvenes que desaparecieron en El Salvador durante la guerra civil que azotó el país centroamericano entre 1980 y 1991.
"Éste es un camino que la sociedad salvadoreña tiene que recorrer para contribuir a un proceso de reconciliación y de construcción de la paz en un estado de derecho", explicó ayer en rueda de prensa el gerente de la asociación, Mario José Sánchez, que se encuentra de gira por Europa para dar a conocer Pro Búsqueda.
Jon Cortina, que se nacionalizó salvadoreño y vivió en este país 55 años, formó parte de la generación de jesuitas de la teología de la liberación del arzobispo Oscar Romero, involucrada en la denuncia de violaciones de derechos humanos.
Impartió clases de ingeniería en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), foro de denuncias de la época, y fue uno de los dos jesuitas supervivientes, junto con Jon Sobrino, del asalto a este centro por parte de militares salvadoreños en 1989 en el que fueron asesinados seis sacerdotes, una empleada y una hija de ésta.
La candidatura de Cortina, que murió en Ciudad de Guatemala en 2005 a los 71 años a causa de un derrame cerebral, fue presentada por las fundaciones Alboan y Mundubat y ha sido avalada por 111 instituciones nacionales e internacionales y por 760 personas provenientes de los ámbitos social, educativo, sanitario, del derecho y los medios de comunicación. Sánchez agradeció "que se reconozca el legado" del padre Jon Cortina en "la lucha contra la impunidad, por reivindicar el derecho a la verdad y a la justicia efectiva hacia las víctimas".
Jon Cortina apoyó decididamente hasta su muerte que se hiciera justicia en los desmanes que durante la Guerra Civil desde el Estado se hizo con los niños desaparecidos, traficados ilegalmente y dados en adopción en el extranjero, mientras que otros quedaron en manos de militares.
Niñas desaparecidas
El presidente de la Asociación, creada por el jesuita bilbaino, y padre de una niña asesinada y otra desaparecida en 1984 (a la que encontró en Estados Unidos), José Laines, declaró que "la mayor lucha ha sido contra el Estado" que "nunca ha querido colaborar". "Por eso para nosotros este reconocimiento internacional nos muestra que no estamos solos y que tenemos la mano de la sociedad". Cada año, la Asociación recibe de quince a veinte nuevas solicitudes y resuelven una media de diez casos, si bien hay algunos "que nunca vamos a conocer porque toda la familia fue arrasada", dijo Sánchez. En el Estado español se han encontrado sólo dos de estas niñas desaparecidas, ambas en Navarra. Una de ellas es Blanca Flores, de 26 años, quien el pasado mes de febrero, dos años después de contactar con la Asociación, pudo reencontrarse con su familia biológica. "Toda la vida pensando que eres huérfana y de un momento a otro te cambia la vida completamente", relató Flores, visiblemente emocionada. Y aseguró querer mucho a su familia adoptiva pero también que es "algo muy grande" poder volver a tus raíces. >deia