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Mesa de redacción
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Legalidad
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José Mari Alonso
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SIN ánimo de ofender a la carrera de Arquitectura (mis comentarios son más bien fruto de una absoluta ignorancia), tiene guasa escuchar lamentarse a una colega porque se le "resiste" la asignatura Arquitectura Legal y Valoraciones. Vamos, que de buenas a primeras, uno no sabe si lo que se le resiste es la asignatura en sí o lo que realmente le opone resistencia es el término "legal". Así que uno, ilegal por naturaleza, le invita a estudiar (nunca mejor dicho) la posibilidad de pasarse a la otra acera, máxime viendo las chapuzas que algunos hacen y deshacen a su antojo mientras ingresar un chojón por destrozar el paisaje. Porque uno, de proyectar edificios sabe más bien lo justo, por no decir nada, pero ya está más que acostumbrado a ver mucha arquitectura ilegal, por lo que esta denominación de la asignatura no deja de tener su gracia. Me imagino a un hacker informático alegando ante el juez que se desvió hacia el camino delictivo porque no se le dio nada bien la asignatura informática legal. ¿Y si la UPV decide implantar la disciplina de periodismo legal? Perdonen que me ría, porque en esta profesión (que conforma la denominada triple P junto con las putas y los policías) estamos todos corrompidos, mucho antes incluso de entrar a la Universidad. En fin, volviendo al bien avenido arte de levantar espacios habitables, es que encima a la asignatura de marras se le añade la coletilla "Valoración". Con dos cojones. Es decir, que el estudiante sale por la puerta sabiendo si tiene madera de corrupto para la profesión o va a acabar de cajero en un supermercado (con todos los respetos) por no haber sabido valorar la asignatura en su justa medida. Y yo que les echo en cara a mis amigos que no hayan sido capaces de acabar la antigua EGB...
jmalonso@deia.com |
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