CARLOS Gurpegi luce el 18 en su camiseta. Un dorsal que vuelve a la vida tras dos años de obligada hibernación. Como vuelve el de Andosilla.Alas 00.00 horas de ayer recuperó su licencia federativa como jugador del Athletic. El domingo, a eso de las 21.00 horas, Gurpegi volverá comparecer en un partido oficial. En el Santiago Bernabéu verá cumplido un sueño. Fin a un calvario que arrancó el 10 de diciembre de 2002, cuando la Federación Española de Fútbol dio a conocer su supuesto positivo en un control al que fue sometido tres meses atrás, en el derbi de Anoeta que abría aquella Liga y en el que el navarro anotó los dos goles rojiblancos. Desde entonces, todo lo ocurrido en torno a su persona es bien conocido. Para Gurpegi, ya es historia. Ayer comenzó una nueva vida. La anterior la recoge su álbum personal. Como dijo el filósofo chino Lao Tse, “un viaje de mil millas empieza con un paso”. Gurpegi lo dio ayer.
A las 00.00 horas, el paso de un día a otro, el navarro fue objeto de un íntimo homenaje en Ibaigane por parte de la Junta Directiva del Athletic y de sus compañeros. Pocas horas después, hizo lo que ha hecho todos los días durante los dos años de sanción. Entrenó, pero ya con todas las de la ley. Tras la sesión, compareció ante los medios de comunicación que buscaban las primeras palabras, cotizadas a más no poder, el día en que volvía a sentirse futbolista. A las 17.00 horas, se sentó delante de un ordenador para responder, una a una, las más de ochenta preguntas que los internautas le formularon a través del chat habilitado para la ocasión por el Athletic en su página web oficial. Gurpegi, sin más, quiso recompensar a esa afición que le ha mostrado su cariño y profundo apoyo desde que su vida cambió a partir del 10 diciembre de 2002.
Por la mañana, Gurpegi se sometió al pertinente interrogatorio en la sala de prensa de Lezama. Forma parte también de su profesión. Por la tarde completó una hora y cuarenta minutos chateando con todos aquellos que se agolpaban en la red de redes en busca de sus impresiones. El de Andosilla, como es norma en él, tiró de sinceridad, humildad e, incluso, de humor. En esos 100 minutos, hizo un repaso a lo que ha sufrido en estos dos años sin poder jugar, a lo que espera en el futuro y a satisfacer la curiosidad de estos improvisados periodistas.
Por ellos, se sabe que Gurpegi saltará al Bernabéu con “una coraza mental” ante la posibilidad de escuchar todo tipo de lindenzas, que le cuesta conciliar el sueño en estos últimos días, que de pequeño admiraba a Laudrup y Josu Urrutia, que la pasta bien hecha es su plato preferido, que escucha con fervor a Fito y La Fuga... Y, sobre todo, que no guarda rencor a personas como Jaime Lissavetzky y otras más que han liderado la cruzada contra él. Como dijo Confucio, “el que domina su cólera, domina a su peor enemigo”. Gurpegi puede decir que inicia un nuevo camino. Y que todo lo que ha padecido, lo bueno y lo malo, desde que debutara como león el 31 de marzo de 2002 lo guarda en un álbum.